El Programa Pueblos Mágicos, fundado en 2001 por la administración del expresidente Vicente Fox, ha venido en declive. Aunque el número de estos poblados asciende a 177, no hay un fondo o presupuesto, además del que la federación otorga a los municipios, para el mantenimiento, cuidado y desarrollo de estos poblados.

Esta situación ha provocado irregularidades de diferente índole, desde falta de turismo, falta de acompañamiento de las instancias federales, y presencia del crimen organizado en algunas localidades con esta denominación.

presenta una serie de cuatro trabajos acerca de los Pueblos Mágicos, en los que se da cuenta de la violencia que azota a estos sitios y la falta de control de la Secretaría de Turismo federal en su gestión y desarrollo.

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Este primer texto es una mirada introductoria a las crónicas de los Pueblos Mágicos de Dolores Hidalgo, en Guanajuato; Villanueva, en Zacatecas, y San Cristóbal de las Casas, en Chiapas.

La denominación de los Pueblos Mágicos nació en 2001, bajo la supervisión de la Secretaría de Turismo (Sectur), con el objetivo de reconocer la riqueza cultural de ciertos poblados y, a través de varias instancias gubernamentales, preservar el patrimonio cultural y fomentar el turismo.

De acuerdo con el Programa de Pueblos Mágicos de la Sectur disponible en su página web, “un pueblo mágico es un sitio que a través del tiempo y ante la modernidad, ha conservado, valorado y defendido su herencia histórica, cultural y natural; y la manifiesta en diversas expresiones a través de su patrimonio tangible e intangible. Es una localidad que tiene atributos únicos, simbólicos, historias auténticas, hechos trascendentes, cotidianidad, que significa una gran oportunidad para el aprovechamiento turístico atendiendo a las motivaciones y necesidades de los viajeros”.

El primer Pueblo Mágico declarado fue Huasca de Ocampo, Hidalgo. También en 2001: Tepoztlán, Morelos; Mexcaltitán, Nayarit; y Real de Catorce, San Luis Potosí.

De acuerdo con el director del Centro de Investigación y Competitividad de la Universidad Anáhuac, Francisco Madrid Flores, fue hasta 2004 que la Sectur determinó una metodología para calificar a un sitio como posible Pueblo Mágico. “En los primeros años fueron poco a poco, casi de forma espontánea, surgiendo las candidaturas. Pero hasta 2004 se estableció un marco normativo de lo que es y no es un Pueblo Mágico. Se establecieron procedimientos colegiados para calificarlos e impulsar las designaciones. Pasamos de cuatro Pueblos Mágicos en 2001 a 35 a finales de 2008”, dijo.

Madrid Flores, quien ha ocupado varios puestos en la Sectur, apunta que, en los primeros años de vida del Programa Pueblos Mágicos, la federación otorgaba un presupuesto adicional al que se destina anualmente a los municipios para infraestructura y mantenimiento de estos poblados, lo que dio resultados positivos al pasar los años. “Había uno de coinversión de la federación, de los estados y de los propios municipios para acompañar algunas obras de infraestructura y equipamiento, pero eso no necesariamente sustituyó lo que los municipios hacían en materia de obra pública, esos apoyos se replicaban en el tiempo, porque parecía poco un apoyo de 2 o 3 millones de pesos al año, pero al recibirlo por 4 o 5 años daba resultados”.

El también colaborador de este diario explica que los primeros años del Programa fueron mesurados, ya que se trabajó con base en los lineamientos para decidir las designaciones y se operó desde los reglamentos de Sectur y con la supervisión de los cuerpos colegiados. Sin embargo, señala, a partir de 2010, el Programa adquirió tintes políticos que provocaron un mayor número de designaciones sin tomar en cuenta los lineamientos ni a los cuerpos colegiados.

“En 2010, el programa adquirió pesos y valores políticos, comenzó a verse que dar una designación ya no costaba nada, y se multiplicó el número de denominaciones, brincamos de 35 a 83 en 2012; el programa se fue diluyendo y la capacidad de acompañamiento de Sectur también, los pocos recursos igual, y las capacidades de control también se redujeron”, subraya.

Fuente: Elaboración propia
Fuente: Elaboración propia

Lo dicho por Madrid Flores puede reflejarse en Tepoztlán, Pueblo Mágico que perdió su nombramiento en 2009 por irregularidades en su imagen pública, por exceso de ambulantaje y venta de bebidas alcohólicas en vía pública.

Sin embargo, en 2010 Tepoztlán recuperó su nombramiento, ya que Sectur y comités locales supervisaron que las irregularidades se revirtieran. Hoy, a 15 años de su primera amonestación, Tepoztlán es uno de los Pueblos Mágicos más visitados, pero esto no quiere decir que sigan las normativas del Programa o se incentive el turismo cultural.

“Se puede ver en el caso de Te poztlán que no se respetan los aspectos técnicos de su nombramiento como Pueblo Mágico. La falta de supervisión ha provocado en algunos sitios turismo masivo, como este, que se convierten en destinos de viajeros de paso que sí, dejan derrama económica, pero a qué precio”, señala el experto en políticas culturales Carlos Lara.

A partir de 2010, los nombramientos se aceleraron. Sólo en esta administración se agregaron 56 más al listado, pasando de 121 en 2018 a 177 en 2023. Los estados con más Pueblos Mágicos son Jalisco, México y Puebla, con 12 cada uno; Michoacán, con 10; Hidalgo y Nayarit, con 9 cada uno, y Coahuila y Veracruz, con 7 por entidad.

Aunque existen nombramientos, no hay presupuestos o fondos para el Programa Pueblos Mágicos, ya que en 2019 se anunció la extinción del presupuesto para promover los destinos turísticos nacionales. Así, muchos de estos sitios sobreviven del turismo local y de los esfuerzos que hacen los comités locales por presentar proyectos a Sectur y obtener algunos apoyos.

Sin embargo, hay una característica entre varios de ellos: la violencia que los azota y la presencia el crimen organizado. Algunos casos más representativos son Taxco, Guerrero; Dolores Hidalgo, Guanajuato y Tepotzotlán, Estado de México.

Sobre el tema, Lara apunta que el crimen se apoderó de esos poblados por la falta de acompañamiento del gobierno federal y la Sectur. “Es lamentable, pero en estos lugares cambió la administración de gobierno por el derecho de piso de los criminales. Son pueblos mágicos, pero porque desaparecen a la gente. Los Pueblos Mágicos no tienen presupuesto, lo desaparecieron en 2019 para dárselo al Tren Maya, aunado a las fallidas políticas de seguridad, estas tragedias son el resultado final”.

Madrid Flores concluye que la violencia en los Pueblos Mágicos es el reflejo de la situación nacional, y que el cambio de gobierno es una oportunidad para revalorar la situación. “De cara al cambio de gobierno hay un espacio para pensar lo que queremos con este Programa, que sea más selectivo y con normas, e incluso reducir la lista, sancionar y contar con la participación de los habitantes”.

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