La descentralización del Instituto Nacional de Estudios de las Revoluciones de México () y su traslado como Centro Público de Investigación (CPI) de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación () vuelve a poner sobre la mesa el tema del estado actual de estos centros, los cuales han enfrentado una importante baja presupuestal a partir de la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia el sexenio pasado.

Investigadores de distintos CPI, así como la investigadora de la y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Brenda Valderrama, coinciden en tres puntos que hoy afectan sistemáticamente esos centros de investigación: la crisis de sus presupuestos (que incluye las trabas burocráticas de la Secretaría de Hacienda), la fractura en la libertad de cátedra e investigación, y la falta de autonomía incluso para la toma de decisiones internas.

El CIESAS es otro de los centros de investigación que atraviesa por recortes al presupuesto y falta de libertad de cátedra. Foto: Santiago Cadena/ EL UNIVERSAL
El CIESAS es otro de los centros de investigación que atraviesa por recortes al presupuesto y falta de libertad de cátedra. Foto: Santiago Cadena/ EL UNIVERSAL

Brenda Valderrama, quien se ha dedicado a analizar la situación actual de los CPI, da una cifra reveladora sobre el presupuesto a estos sitios de investigación: en el sexenio de Enrique Peña Nieto (2012-2018) se registró una inversión total de 49 mil 640 millones 474 mil 849 pesos, mientras que en el sexenio de López Obrador se invirtieron 42 mil 051 millones 747 mil 495 pesos, una diferencia de 7 mil 588 millones 727 mil 354 pesos entre ambos sexenios.

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La investigadora puntualiza que esta cifra solo registra el presupuesto federal, y no incluye los recursos que los CPI también recibían vía los fideicomisos públicos, los cuales extinguió López Obrador en abril de 2020.

Valderrama señala otro dato preocupante: 2025 y 2026 son los años donde los CPI han recibido el presupuesto más bajo de su historia. En 2025 les asignaron 9 mil 543 millones 358 mil 123 pesos, y este año decreció a 7 mil 227 millones 449 mil 628 pesos.

La investigadora explica que la baja presupuestal de los últimos dos años se debe a que el Centro de Investigación e Innovación en Tecnología de la Información y Comunicación (INFOTEC), así como el InnovaBienestar, salieron del Ramo 38 (el dedicado a la SECHITI), por lo que las cifras se redujeron de forma considerable.

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El Centro de Investigación y Docencia Académicas (CIDE) fue uno de los que protestaron y a causa de eso sufrió embates desde Palacio Nacional. Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL
El Centro de Investigación y Docencia Académicas (CIDE) fue uno de los que protestaron y a causa de eso sufrió embates desde Palacio Nacional. Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL

Los golpes

La transformación del INEHRM en Centro Público de Investigación, quel investigadores han señalado que se trata de un centro de formación ideológica, corresponde con el primer golpe que sufrieron estos centros desde 2018: la fractura de la libertad académica.

El ejemplo más claro es el Centro de Investigación y Docencia Académicas (CIDE), que sufrió fuertes embates desde Palacio Nacional y hasta de la propia directora del entonces Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), María Elena Álvarez-Buylla.

“El primer golpe vino cuando a los investigadores de los CPI se les redujeron sus libertades académicas, inclusive para salir al extranjero tenían que pedirle permiso al presidente, no a los consejos internos, no a su director, al presidente. Poco a poco se comenzó a restringir los temas que se podía estudiar, además del manejo administrativo que se le comenzó a dar a los centros”, explica Valderrama.

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Un investigador del CIDE que pidió confidencialidad por temor a represalias, afirma que el centro está lejos de ser lo que fue en sexenios pasados, ya que hay poca flexibilidad con los temas de investigación, además de que la falta de presupuesto es notoria. Cada año, dice, hay menos alumnos, sin embargo, con la llegada de la nueva directora, Lucero Ibarra Rojas, espera que la situación “sea más democrática” en el futuro.

Los investigadores de los CPI enfrentan otro problema, ya que se les quitó su estatus de investigador y ahora son considerados, desde su contrato, como funcionarios del gobierno, explica Valderrama.

“Eso implica primero que tienen que hacer declaración de conflicto de intereses, tienen que hacer declaración patrimonial, pero más grave es que pierden la posibilidad de tener definitividad. Pueden ser cambiados a discreción de su superior. Y por eso se apagó la resistencia, porque se volvió muy riesgoso manifestarse en contra de lo que se decide desde el gobierno”, afirma Valderrama.

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Luego de los golpes a investigadores, recuerda Valderrama, vino el golpe de los fideicomisos. “Ese fue otro gran golpe, ahí fue el CIDE quien tomó el liderazgo para protestar, eso le costó al director Sergio López Ayllón su puesto y muchos otros investigadores que tuvieron que irse del CIDE”, explica.

Y un golpe más es la autonomía de gestión, porque los CPI, al depender de la Secretaría de Ciencia, no tienen autonomía, pero anterior a la llegada de Álvarez-Buylla y de la aplicación de la llamada Ley Buylla, los centros tenían libertad de gestión y consejos internos, pero eso desapareció.

“Álvarez-Buylla desapareció la autonomía de gestión, ella nombró prácticamente a todos los directores de los centros. Actualmente, con Rosaura Ruiz, se recuperaron algunas cosas, nombró a nuevos directores, pero no restituyó los controles internos ni a los órganos de consulta ni a los colegios de profesores, no se recuperó la autonomía de gestión”, dice Valderrama.

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Libertad mermada

Un investigador de El Colegio de la Frontera Norte (COLEF), quien pidió resguardar su identida, explica que, además de la crisis de presupuesto, otro problema notable es la línea ideológica que ahora siguen los 25 CPI que coordina la Secretaría de Ciencia.

“Hay términos que explícitamente los reglamentos y la normatividad de la Secretaría de Ciencia considera inapropiados y que no deben usarse hoy. Y son términos que se usaban normalmente en las administraciones anteriores, como formación de recursos humanos, calidad, excelencia, revistas de primer nivel, entre otros, hoy son considerados lenguaje neoliberal”, explica el investigador.

Para el especialista, quien también señala que son contados los investigadores que tienen el valor de criticar públicamente al gobierno por sus políticas científicas, el traslado del INEHRM como centro de formación es la expresión de lo que los gobernantes en turno han trabajado en los CPI.

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“El aspecto ideológico no se ha modificado y yo creo que, en estos dos aspectos, el administrativo, la centralización, la burocratización y la ideologización de la política científica siguen muy presentes y se expresan en la creación de este nuevo centro”.

Agrega que la oferta que impartirá el INEHRM ya está cubierta por otros centros públicos como el Instituto Mora, el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), el CIDE y el propio COLEF.

“Nuestros posgrados, nuestra formación, aspiraba a ser compatible con los estándares de pluralidad, rigor y falseabilidad de la filosofía de la ciencia. La presentación que se hizo del INEHRM es realmente preocupante porque manda una señal de que todo tipo de programa o enseñanza que no se alinee con la ideología del gobierno es considerado de extrema derecha y debe ser combatido”, apunta.

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Además de la ideología, otro problema es el mantenimiento y la compra de aparatos especializados para los CPI, así lo afirma una investigadora del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR). “Nos quitaron la autonomía de gestión de recursos, no hay un presupuesto expedito para infraestructura, para comprar aparatos especializados, poco a poco nos hemos ido quedando rezagados en aparatos e infraestructura a nivel internacional, centros parecidos en otros países van avanzando, pero no es nuestro caso”.

Dice que el CIBNOR es un centro con varios edificios, los cuales ya son viejos y necesitan un mantenimiento urgente. “La infraestructura ya es vieja y no se ha podido realizar una renovación, tenemos al menos dos edificios completos que están desalojados porque corren riesgo de caerse; hace poco tuvimos, por el tema de transformadores viejos, un incendio que afortunadamente pudo controlarse, pero si no, hubiera consumido gran parte de las instalaciones del centro”, cuenta la especialista.

Falta de luz, aire acondicionado y agua potable afecta al CIBNOR y a otros Centros Públicos de Investigación, revela la investigadora.

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