La bacteria Acinetobacter baumannii, conocida por causar infecciones en hospitales y asociada con casos graves en pacientes de terapia intensiva, se encuentra en más de 95 fuentes distintas y afecta a más de 30 especies animales, además de plantas, alimentos y cuerpos de agua, de acuerdo con una investigación del Centro de Ciencias Genómicas (CCG) de la .

El estudio fue encabezado por Santiago Castillo Ramírez, investigador del CCG, quien junto con cinco colaboradores analizó 23 mil 205 genomas de esta bacteria obtenidos de bases de datos públicas de alta calidad recopiladas durante cuatro décadas y provenientes de 106 países de siete continentes.

Para realizar el trabajo, los científicos utilizaron información del GenBank del Centro Nacional para la Información Biotecnológica de Estados Unidos (NCBI), considerada la mayor base de datos pública del mundo sobre secuencias de ADN y ARN. De más de 34 mil genomas descargados, 23 mil 205 contaban con la calidad necesaria para los análisis.

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Los resultados mostraron que, además de su conocida resistencia a los antibióticos, A. baumannii está presente en una amplia variedad de hospederos y ambientes. Los investigadores la identificaron en humanos, perros, gatos, vacas, caballos, cerdos, borregos, garzas, salmones y gusanos, entre otras especies. También fue localizada en plantas, alimentos como leche, carne, frutas y verduras, así como en .

La clasifica a esta bacteria entre los patógenos críticos para los que se requieren nuevos antibióticos y tratamientos, debido a que algunas de las infecciones que provoca son difíciles de combatir.

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Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue la identificación de similitudes genéticas entre poblaciones bacterianas presentes en humanos y aquellas detectadas en otras especies y ambientes.

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“Vimos que hay casos donde los diferentes grupos con la bacteria son muy diferenciados, pero hay otros en donde son parecidos, lo que significa que está habiendo transmisión entre las poblaciones humanas y las no humanas”, explicó Castillo Ramírez.

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De acuerdo con los investigadores, este resultado apunta a un posible potencial zoonótico de la bacteria, es decir, la capacidad de transmitirse entre animales y seres humanos. En algunos casos, los análisis permitieron identificar la dirección de la transmisión, ya fuera de personas hacia otras fuentes o en sentido contrario.

El estudio también encontró que A. baumannii presenta distintos linajes. Algunos se encuentran exclusivamente en plantas, mientras que otros aparecen en humanos, animales de compañía y ambientes acuáticos, lo que refuerza la necesidad de analizar la salud humana en relación con la de los animales y el medio ambiente.

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Los especialistas profundizaron además en el llamado resistoma, el conjunto de genes asociados con la resistencia a los antibióticos. Determinaron que esta bacteria posee una elevada capacidad para adquirir dichos genes, lo que favorece su adaptación y supervivencia frente a tratamientos antimicrobianos.

Entre las fuentes que mostraron una mayor influencia humana se encuentran los perros y las aguas residuales, ambos en contacto frecuente con las personas. Según los investigadores, esto podría facilitar la adquisición reciente de genes de resistencia y aumentar los riesgos para la salud pública.

Ante estos hallazgos, el equipo de la UNAM subrayó la importancia de fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica para monitorear la circulación de esta bacteria en distintos entornos y detectar oportunamente la aparición de nuevas formas resistentes a los antibióticos.

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aov

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