A pesar del aumento al salario mínimo de 14% que se aprobó para el presente año, la inflación provoca que las cenas para Navidad y Año Nuevo sean considerablemente más caras que en 2020, de acuerdo con un análisis de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec).

En su monitoreo de fin de año con motivo de los festejos decembrinos y de principios de año, el organismo destacó que, por ejemplo, para preparar seis kilos de pierna de cerdo en 2020 se requirió desembolsar 750 pesos, equivalente a seis días de salario mínimo, y para 2021 se necesitarán casi siete días de salario mínimo, es decir 950 pesos.

En 2020, el salario mínimo fue de 123.22 pesos diarios y para el presente año subió a 141.7 pesos, pero la inflación anualizada a noviembre rebasó 7%.

De acuerdo con la Anpec, “este año, ese carrusel de festividades aumentará su precio respecto a 2020 hasta en 27.24%, pasando de 6 mil 287 pesos a 8 mil en promedio, considerando convivios de hasta 10 personas, obviamente sin regalitos ni juguetes”.

El presidente de la alianza, Cuauhtémoc Rivera, afirmó que tanto el encarecimiento de la vida como la incertidumbre sanitaria que aún se enfrenta a causa del Covid-19 están presentes en la conciencia colectiva del país, provocando un temor fundado.

“El dinero no alcanza y los alimentos y servicios cada día son más caros. La gente lo sabe, porque lo sufre, pero la idiosincrasia mexicana es estoica, además de alegre”, expuso.

El problema está en que el incremento salarial se afecta con la escalada de precios, dijo el presidente de la Anpec.

De acuerdo con la organización que representa a tienditas y changarros, un pavo de seis kilos costó 500 pesos en 2020, pero ahora se vende en 750 pesos.

Ello significa que el año pasado se necesitó desembolsar el equivalente a cuatro días de salario mínimo para hacer esa compra, pero para 2021 se requerirán cinco días y medio de salario.

La Anpec también mostró que dos kilos de bacalao costaron 480 pesos en 2020, pero actualmente el aumento de precios lleva a pagar 650 pesos. De esta forma, preparar ese bacalao el año pasado requirió un monto similar a cuatro días de salario mínimo, y para 2021 el gasto escaló a casi cinco sueldos mínimos.

“La inflación no perdona a nadie, ni a la Virgen María, Santa Claus, Reyes Magos ni a la Candelaria, barre con todos sin dejar títere con cabeza, haciendo sentir su castigo a los bolsillos y monederos de las amas de casa”, manifestó la Anpec.

Sin embargo, el análisis de la alianza mostró que hubo otros platillos y bebidas que, a pesar de que ahora son más caros a causa de la inflación, podrán seguirse comprando con los mismos días de salario mínimo.

Por ejemplo, para comprar una botella de 950 mililitros de tequila tradicional de 300 pesos el año pasado se necesitaron dos días y medio de salarios mínimos, y para este año la proporción es prácticamente igual, aunque el precio a pagar es de 360 pesos.

En el caso de ocho refrescos familiares, cuyo precio a pagar el año pasado era de 248 pesos, ahora el desembolso es de 300 pesos, y en ambos representa el equivalente a dos salarios mínimos.

Si la cena Navidad consiste en tamales, el precio subió de 400 a 450 pesos por aproximadamente 30 piezas, es decir tres días de salario mínimo tanto en 2020 como en 2021.

Cinco litros de atole costaron el año pasado 175 pesos y en el presente año 200 pesos, lo que significa día y medio de salario mínimo para ambos casos.

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