Aunque 39% de las organizaciones en el país utilizaba el home office previo al Covid-19, tuvo que darse un impacto de salud y económico significativo para retomar las propuestas legislativas orientadas a regular esta modalidad de trabajo, advirtió el Centro de Estudios del Empleo Formal ( CEEF ).

Es el caso de la iniciativa encabezada por el Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional ( PRI ), para reformar esta figura ante la Ley Federal del Trabajo (LFT).

“Es una propuesta importante, pero llama la atención que hace un año fue descartada en el proceso de Reforma Laboral, aun cuando es una de las modalidades de trabajo en crecimiento y no solo por la pandemia. Hay más de 15 millones de mexicanos que laboran como independientes y desde años trabajan en casa”, comentó Armando Leñero, presidente del Centro de Estudios del Empleo Formal (CEEF).

El directivo señaló que la propuesta no cubre todos los desafíos que representa trabajar en home office.

Por ejemplo, de ser aprobada, habrá que vigilar que la documentación electrónica generada hacia los empleados sea válida ante juzgados, y capacitar a los empleadores en aspectos tan básicos, como si será necesario celebrar un nuevo contrato con el empleado en el que se estipule que el centro de trabajo es su domicilio.

La reforma propuesta también realiza precisiones a la definición de trabajo a domicilio, además de crear un nuevo capítulo en la Ley Federal del Trabajo, integrado por 10 artículos, a fin de complementar y fortalecer la figura del teletrabajo.

Armando Leñero precisó que para impulsar una propuesta de este tipo hay que empezar por sincronizar horarios para favorecer la productividad y calidad de vida de los colaboradores. Un desafío clave es desincentivar la cultura presencialista, aun virtual, que prevalece en muchas organizaciones.

En México, 58% de las organizaciones encuestadas por el IPADE Business School afirma que logró migrar exitosamente a la modalidad de trabajo desde casa, con una rápida adaptación. El reto está para el 15% de las empresas que después de meses de confinamiento solo ha logrado migrar algunas funciones al home office; mientras 6% aseguró requerir de esfuerzos adicionales para mantener este modelo, y 21% sigue transitando el proceso de incorporación.

“Esta iniciativa debe vigilar que se brinde un impacto positivo también para los trabajadores freelance, a quienes suele no reconocérseles sus derechos y se han sostenido de esta actividad desde tiempo atrás”, agregó el presidente.

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Armando Leñero puntualizó que se trata de una propuesta con muchos incisos e inquietudes por parte de los empleadores, como el vinculado al uso de tecnología.

Al inicio del confinamiento, 52% de las empresas reconoció que la mayor tecnología que tenía para implementar home office era dar a sus empleados la opción de “acceder al email corporativo”. Perder el control sobre la información, el activo más importante en una empresa, es algo que alcanza a ver, si acaso, 40% de los directores en México.

El presidente del CEEF agregó que un primer paso para transformar el teletrabajo, incluso si no se aprueba la Reforma, es brindar políticas y pláticas de concientización a todos los trabajadores sobre el correcto uso de las plataformas.

“También es indispensable empezar a instaurar planes de continuidad para las organizaciones en el que se expongan retos y sus posibles soluciones ante crisis generadas por la implementación del teletrabajo”, señaló.

lsm

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