Pese a estímulos fiscales y a acuerdos con estaciones de servicio, los precios del y la gasolina se han disparado más de 8% en un mes, lo que significa una amenaza directa para la inflación, que muestra signos de acelerarse.

El precio del diesel en el último mes ha pasado de un promedio de 26.40 pesos por litro a 28.74, un incremento de 8.9%, mientras que la gasolina premium subió de 25.74 a 27.94 pesos por litro para un avance de 8.5%, según cifras de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la agencia especializada PetroIntelligence.

Para los expertos, este será el problema principal para el gobierno en cuestión de algunos días, ya que los transportistas comenzaron a ajustar sus costos y transferir los aumentos a los clientes, básicamente por el impacto del diesel. En el caso de la gasolina premium, los automovilistas ya se quejan del alto precio, mientras algunos cargan la variedad regular, pese al daño que puede ocasionar a sus vehículos.

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Precios de la gasolina premium y diesel
Precios de la gasolina premium y diesel

Alejandro Montufar, director general de la agencia PetroIntelligence, explicó que ya hay más de 300 gasolinerías en México que están vendiendo ambos combustibles en más de 30 pesos por litro.

Explicó que el riesgo inflacionario es real, pese a que hay contención por parte del gobierno y de Pemex, así como voluntad por parte de la iniciativa privada.

“Lo esperanzador es que el gobierno puede disminuir todavía más el componente fiscal. Por ejemplo, en el diesel, todavía se puede ajustar a la baja en casi tres pesos el impuesto. Se vislumbra necesario que el gobierno disminuya la carga fiscal, pues, de lo contrario, existe el riesgo de que diversas gasolinerías suspendan el servicio, dado que el precio que paga el cliente no permite recuperar el costo al que la estación adquiere el combustible, afirmó.

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“Una suspensión prolongada tiene el potencial de afectar profunda y estructuralmente a una gran cantidad de estaciones, resultando en su cierre definitivo, lo que son malas noticias adicionales para la inflación, al impactar aún más los precios de los bienes y servicios por la falta de disponibilidad del combustible”.

A la fecha, aún no hay gasolinerías que suspendan actividades o la venta de algún combustible.

En tanto, el gobierno ha acordado con las estaciones de servicio para que vendan en no más de 24 pesos el litro de gasolina verde, y en no más de 28.50 pesos el litro de diesel.

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Panorama complicado

La Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo), que agrupa a la mayoría de las empresas propietarias de estaciones de servicio, ha señalado que los agremiados se esfuerzan por mantener los precios, pero deben tener rentabilidad en sus operaciones.

Por ahora, la gasolina premium y el diesel ya tocaron nuevamente los precios más altos en toda su historia en México.

El aumento comenzó hace un mes y, de acuerdo con especialistas, no se sabe hasta cuándo se mantendrá a causa del conflicto en Medio Oriente. Ante ello, los gasolineros no están logrando retener el precio y lo ajustan al alza en cuanto sus inventarios se renuevan. Por ahora, el gobierno federal y Pemex absorben costos de almacenamiento y transportación, lo que puede impactar en los resultados financieros de la petrolera.

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Asimismo, se ha aprobado la aplicación de incentivos fiscales a los combustibles, pero su efecto todavía no se transmite a los precios finales. Ante ello, en los siguientes días todavía se podrán observar ajustes en los precios, al considerar que los petroprecios han rebasado 100 dólares por barril, cuando hace un mes rondaban los 70 dólares.

Para Marcial Díaz Ibarra, consultor de QUA Energy, el aumento mensual en el diesel y la gasolina premium es una señal directa de presión inflacionaria en puerta.

“El diesel no sólo es un combustible: es el motor de la economía real. Mueve mercancías, alimentos y materiales. Cuando sube, todo lo demás sube. El impacto no es inmediato, pero es inevitable”, recalcó.

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“Apostar por un pacto para contener su precio luce frágil. A diferencia de la gasolina regular, el diesel tiene márgenes más estrechos y costos rígidos. Los participantes del mercado simplemente no tienen espacio para absorber aumentos sin trasladarlos”, agregó.

Sin estímulos fiscales o reducción de costos logísticos, el control de precios será temporal y artificial, dijo Díaz Ibarra. “La pregunta no es si habrá inflación, sino cuándo y qué tan fuerte pegará. Porque contener el diesel no es política energética. Es control de daños inflacionarios”, señaló.

Según datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), el autotransporte de carga moviliza 56% de las mercancías en todo el país, pero se debe agregar otro 12% que representa el flujo por ferrocarril, y también otro 33% que se mueve por barco, todos impulsados por combustibles a base de petróleo.

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