Fue Knox quien motivó a von Stroheim a probar suerte como actor de carácter. El éxito que obtuvo fue tal que se convirtió en allegado del legendario director D.W. Griffith, aprendiendo de él la importancia del cine como medio artístico.

“¿Por qué no luché? ¿Por qué no hui? Me quedé quieto como una piñata y dejé que él me destrozara. ¿Tan flojo soy que no pude hacer ni el menor intento de defenderme?...”

Las loas al presidente Gustavo Díaz Ordaz llegaron a extremos ridículos. Se encontraba de frente a un congreso donde la voz de la oposición era nimia y los legisladores del oficialismo se permitían decir esperpentos.