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Ximena Sariñana se levantó el viernes por la mañana emocionada porque regresaba al Teatro Metropólitan. A media tarde llegó al recinto que ya estaba listo para su soundcheck, pues parte de su staff trabajó desde las tres de la mañana para que la cantante hiciera algunas tomas que la ayudaran a coordinarse con sus músicos.
“Cuando estás tocando en vivo hay mucha comunicación que sucede a partir de los instrumentos y es la parte más importante antes del show; hoy nos toca ser anfitriones así que probamos con los invitados después de la hora de comer; queda una ventana muy pequeña para maquillarse y arreglarse para tocar así que ya tengo preparado mi outfit”, dijo a EL UNIVERSAL.
La también actriz y juez de concursos expresó una sonrisa al hablar de sus tres invitados: Saúl Hernández, Ana Torroja y Juan Pablo Vega, pues al primero no lo conocía siquiera, con la española ha tenido muy buena mancuerna desde que cantaron juntas para su último disco y a Vega lo ayuda a impulsarse, pues para ella es importante dar a conocer nuevos talentos.
“Estar otra vez en el Metropólitan quiere decir que te está yendo bien y es un lugar al que te gusta regresar pero es un reto de cómo darle la vuelta al show para que sea algo diferente; los conciertos son momentos en donde se crea magia con el público y más cuando traes una versión única”.
Su gira se extenderá hasta finales de marzo y después le gustaría parar para dedicarse a otros proyectos o quizá escribir otro disco aunque confiesa que si algo ha aprendido en los últimos años, es que no puede tener una idea muy cerrada de en qué es lo que trabajará para sus álbumes, porque en el proceso pueden abrirse o cerrarse puertas.
“Es como una travesía y no sabes en qué va parar”, afirmó. Sariñana cuenta que le apasiona su trabajo y que una de las ventajas es que no está atada a un horario de oficina el cual seguramente le aburriría ya que no soporta una rutina parecida.
“Se vuelve tu vida estar todo el tiempo trabajando y en los momentos libres ocuparte de otras cosas desde pagar la luz, pero son épocas y a lo mejor tienes un año de trabajo hasta los domingos sin parar pero después puedes tener tres meses de nada”.
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