Las monedas latinoamericanas caían en la mañana del martes, después de que China sorpresivamente dispuso una pequeña devaluación del yuan, pero el impacto en las divisas regionales debería ser limitado en el corto plazo, por más que el anuncio de Pekín sumó un nuevo nubarrón al contexto externo.

A las 1444 GMT, el real brasileño operaba en torno a 3.5041 por dólar, una fuerte baja desde el cierre previo a 3.4429, que lo había alejado de la marca psicológica de 3.50. El peso mexicano se negociaba a 16.3540 también con un retroceso considerable desde los 16.16 al final del lunes.

"La decisión del Banco Popular de China, de reducir la tasa de referencia diaria del renminbi (como también se conoce al yuan chino) generó muchos titulares sobre un derrame a otros mercados emergentes. Sin embargo, creemos que probablemente sean limitados", dijo Capital Economics en un informe.

En principio, la consultora con sede en Londres dijo que en el pasado, los movimientos de la moneda china -tanto las alzas como las bajas- no detonaron reacciones grandes en otras divisas emergentes. "Sospechamos que esta vez no será distinto", sostuvo.

"En algunos aspectos se podría ver al Banco Popular como simplemente poniéndose al día con otros mercados emergentes, cuyas monedas han caído sustancialmente contra el dólar a lo largo del último año", dijo Capital Economics, citando el derrumbe de 35 por ciento del real brasileño, entre otros.

El banco central chino describió su medida como una "depreciación excepcional" de casi un 2 %, en base a una nueva forma de gestionar el tipo de cambio que refleja mejor las fuerzas del mercado. La decisión se conoció después de una nueva serie de datos económicos decepcionantes en el país.

A diferencia de Brasil, Rusia o Turquía, China ha dejado su moneda estable y el reajuste del martes es relativamente pequeño, por lo que cualquier pérdida de competitividad en esas naciones también debería ser menor, según Capital Economics. Incluso podría beneficiarlas, al favorecer a la economía china.

Sin embargo, una devaluación china definitivamente no estaba en el radar de riesgos, por lo que el anuncio sumó un nuevo motivo de aprensión ante una serie de factores externos ya conocidos como el ajuste monetario en Estados Unidos, la crisis griega y el colapso de las materias primas.

Capital Economics dijo que no creía que pudiera haber devaluaciones adicionales en China a futuro. Un informe de monedas de Scotiabank reflejó un tono más cauto, al sostener que "el riesgo para el yuan se ha volcado a bajas adicionales", notando que su cotización de mercado es inferior a la oficial.

jlcg

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