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Carlos Turrubiates
formó parte de las Súper Chivas de los 90, aquel equipo que formó Salvador Martínez Garza comprando a lo mejor que había en esa época en el futbol mexicano.
Por eso sabe que es difícil vivir en la Perla de Occidente, porque para eso también hay que estar preparado, lo que parece, no lo estuvieron algunos los actuales jugadores del Rebaño, que tuvo un semestre lleno de indisciplinas.
“Es algo sencillo. Para llegar a Guadalajara debiste ganar algo, llegar a Chivas es el premio”, dice el exdefensa central.
En los 90, “llegar a las Chivas era un logro. El premio era ir a Guadalajara, los que habían sido campeones con León, los llamabada Chivas; con Santos, como Daniel Guzmán y Ramón Ramírez, los llamaba Chivas; los que habían tenido un gran torneo en Monterrey, como “Guamerú” (Alberto García), Missael Espinoza, iban a Chivas… Uno ya llegaba con cierta trayectoria a Guadalajara, por eso no te afectaba tanto el estar ahí".
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Ahora no fue así, ahora se aceleraron procesos, y quizá por eso tantas indisciplinas: “Hoy apostaron con prospectos, Alexis Vega, Chicote (Cristian Calderón), Antuna, que su que viene de Europa y Estados Unidos, no había estado en un equipo como este, de tal magnitud, y eso les afectó, no estar preparado para ese protagonismo a nivel nacional".
Hay que estar claro, ser futbolista, y más de un equipo grande como Guadalajara, es un trabajo de 24 horas. "Si bien trabajas dos o tres horas, vives el resto del día con la playera, y en eso se tienen que fijar los visores del club. Como jugador no tengo duda que tienen calidad, pero hay que ver la persona y cómo se puede transformar esa persona-jugador que no sabe de la responsabilidad de esa playera”.
Además, los tiempos han cambiado: “Hoy hay gente que se dedica a seguirte todo el día para grabar lo que haces y sacar cosas, es difícil estar en Chivas, no lo niego”.
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