En la actualidad, muchas personas pasan gran parte del día frente a pantallas de celulares, computadoras y televisores. Ya sea por motivos de estudio, trabajo o entretenimiento, la exposición prolongada a la luz azul que emiten estos dispositivos puede ocasionar daños en la visión a mediano y largo plazo. Ante este panorama, la pregunta clave es: ¿cómo podemos proteger nuestros ojos de un entorno que prácticamente nos exige usar estas tecnologías a diario? La respuesta radica en el consumo de ciertas vitaminas y nutrientes que contribuyen a una salud ocular óptima.
Una de las vitaminas más reconocidas en la protección de la visión es la vitamina A. Según Mayo Clinic, este nutriente ejerce un rol fundamental al mantener en buen estado las mucosas oculares y, además, forma parte de la rodopsina, un pigmento ubicado en la retina que permite ver en condiciones de poca luz. Sin niveles adecuados de esta vitamina, el ojo puede verse comprometido, dificultando la visión nocturna o en ambientes oscuros.
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Aunque la vitamina A sea esencial, no es la única que promueve una buena salud ocular. Por ejemplo, la vitamina C aporta antioxidantes capaces de neutralizar los radicales libres que deterioran progresivamente nuestros ojos y se han relacionado con problemas como cataratas y degeneración macular.
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La vitamina E, por su parte, también actúa como antioxidante, protegiendo los tejidos oculares de lesiones provocadas por la exposición a la luz azul. Por último, los ácidos grasos omega 3 ayudan a lubricar las membranas oculares, aliviando la resequedad y reduciendo la fatiga visual, molestias frecuentes tras varias horas frente a una pantalla.
Los dispositivos electrónicos emiten luz azul de alta energía que, al impactar de forma constante en la retina, puede acelerar la degeneración de las células oculares. Además, se ha demostrado que el uso excesivo de pantallas altera la producción de melatonina, afectando la calidad del sueño. Otro factor de riesgo es que, cuando miramos una pantalla, tendemos a parpadear menos, lo que produce sequedad y fatiga en la vista.
Al incorporar las vitaminas y los minerales mencionados en la dieta, así como practicar buenos hábitos de cuidado ocular, es posible contrarrestar el impacto negativo de las pantallas y preservar una visión saludable por más tiempo. La clave está en la prevención y en adoptar rutinas que protejan uno de los sentidos más valiosos del ser humano: la vista.