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Enfermero del IMSS conquista corazones al cantar “Esclavo y Amo” a pacientes; así comenzó a transformar los pasillos con su voz

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En los pasillos de un hospital del IMSS, donde el dolor, la incertidumbre y la ansiedad son parte del día a día, Humberto, un enfermero, encontró una manera de transformar la rutina de sus pacientes. Descubrió que su voz podía ser un abrazo invisible, un consuelo que muchas veces los medicamentos no logran ofrecer.
“A veces canto en urgencias y pues lo decidí porque amo mucho cantar y también amo mucho mi trabajo, entonces es una forma como también de desestresarme”, compartió en entrevista con EL UNIVERSAL.
En el Hospital de Traumatología y Ortopedia, en Lomas Verdes, Naucalpan, los pasillos del área de urgencias se llenan de melodías inesperadas. Humberto canta para pacientes entubados, para quienes cumplen años sin familiares cerca y para quienes simplemente necesitan un instante de calma en medio del dolor y la incertidumbre.
El primer paciente que escuchó su voz
Recordó que su primer paciente que escuchó su canto fue una mujer con ansiedad grave, alguien que necesitaba más que cuidados médicos:
“Yo le dije que tal vez no podía apoyarla ni entenderla mucho, no soy psicólogo, pero le podía cantar una canción. Se llamaba Sarai, y desde ese momento empecé a cantarle a mucha más gente.”

Esa experiencia marcó un antes y un después en su forma de ver la atención hospitalaria. Desde entonces convirtió su voz en una herramienta para aliviar el dolor, calmar la ansiedad y acompañar a quienes se sienten solos en el hospital.
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La música que ayuda a sobrellevar el dolor
Aunque la música no reemplaza la medicina, explicó que ayuda a los pacientes a olvidar, aunque sea por un instante, su sufrimiento, pues en muchos casos, los medicamentos no logran controlar el dolor, y la mente se convierte en un espacio donde los pensamientos negativos se multiplican.
“Yo creo que la música es recordar. Y a veces tocamos la herida con esa canción y nos recuerda a nuestros papás, que ya fallecieron o los están vivos o a personas que amamos.”
Cada canción tiene un propósito: calmar, reconfortar y reconectar a los pacientes con su humanidad, con quienes eran antes del diagnóstico y con lo que aún pueden sentir y vivir, por lo que recordó un momento que lo marcó: interpretó “Mujeres como tú” para un hombre cuya pareja lo había dejado pocas horas antes.
“La música se convirtió en un hilo invisible que unió nuestras emociones, recordándome que cuidar también significa compartir sentimientos.”
Equilibrio entre medicina y pasión
A pesar de su pasión por la música, reconoció que mantener el equilibrio entre la labor médica y el canto no es sencillo, sobre todo en áreas críticas como urgencias o choque, donde cada segundo cuenta. Sin embargo, encuentra momentos para limpiar, acompañar, dar una palmadita en la espalda o cantar una canción, convirtiendo cada gesto en un acto de cuidado hospitalario y atención humanizada.
“Yo creo que este tipo de gestos hace que la gente vuelva a entender que estamos con ellos. A veces no podemos estar en todo, pero un simple abrazo con la canción puede hacer mucho bien."
Además, dijo que sus gestos no solo reconfortan a los pacientes, sino también a sus familiares:
“Muchos me dicen que gracias por cantarle a su familiar […] pero yo nunca me fijo si es cumpleaños o no. Siempre canto si hay tiempo y todos están de acuerdo.”
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Humanizando la atención en un sistema demandante
En un IMSS donde la presión es constante y la atención médica muchas veces es apresurada o estandarizada, enfatizó que los pequeños gestos pueden marcar la diferencia:
“El simple hecho de limpiar o cambiar a un paciente, de abrazarlo con la mente o de abrazarlo con la canción, creo que le hace bien a cualquier persona."
Aunque la música no puede curar enfermedades físicas, agregó que sí puede sanar heridas emocionales, ayudar a procesar la tristeza y reconectar a los pacientes con su humanidad:
“A lo mejor no cura, pero sí sana. Escuchar o cantar una canción triste cuando estás triste te hace llorar, pero luego te alivias, te sientes bien, te sientes como suelto.”
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