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alberto.morales@eluniversal.com.mx
San Juan Evangelista, Oax.— Una polvareda color marrón se levanta por el camino de terracería, mientras avanza un convoy de lujosas camionetas tipo Suburban a toda velocidad.
Son las 10:52 de la mañana en la entrada de la sierra norte de Oaxaca, donde este pueblo zapoteco parece estar de fiesta.
Repican las campanas, sueltan cohetones y la banda de música toca las fanfarrias para el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien va a cumplir un viejo compromiso de campaña.
El mandatario camina y se dirige al templete instalado en un auditorio a cielo abierto, hecho de concreto, gracias al tequio, trabajo de los pueblos indígenas.
Antonio Román Pérez, presidente municipal, le da la bienvenida y le recuerda que le tienen confianza por su trayectoria.
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En el segundo día de gira de trabajo de López Obrador por esta entidad, el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, es curtido a chiflidos y reclamos.
El hijo del ex mandatario José Murat eleva la voz y la crispación crece, por lo que López Obrador se pone la mano derecha en el oído en señal de que se escuche el mensaje del mandatario.
Terminan los discursos y el Presidente cumple lo prometido. Entrega cheques en mano a las autoridades municipales, pero sólo les pide una cosa: “Queremos que no sea con contratistas. No queremos que sea lo mismo. Queremos que se administre de manera directa.
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“¿Para qué? Para que el dinero quede en la misma comunidad, en los pueblos, y que haya trabajo”.
López Obrador levanta la mirada hacia el campanario de este municipio por donde llegó y recuerda: “Hace como 10 años empecé a ver esto de los caminos. Le decían a la gente que no podían construir los caminos porque no tenían capacidad técnica, como si fuese una gran ciencia hacer un camino”.
Por la tarde, el Presidente se dirige a la súper carretera Oaxaca-Itsmo, camino que ha sido marcado por la corrupción en la entidad, pues es una vía que comenzó a construirse en 2003, pero las administraciones no la han terminado.
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Después, López Obrador viajó a la zona Mixe, donde le regalaron unos huaraches.
Yolanda Pacheco, presidenta municipal de San Pedro y San Pablo se acercó entre la gente que le entregaba peticiones y regalos al Ejecutivo y le da una botella de mezcal, símbolo del respeto y de que “cumplirá con su palabra”.
Muchos habitantes caminaron hasta 10 kilómetros para ver al Presidente, quien vuelve a tomar carretera para viajar durante cinco horas más, aunque si hubiera estado lista, llegaría en tres...
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