El mediodía del miércoles 3 de febrero de 2016 Vicente Fox se presentó en el piso 11 del edificio ubicado en el cruce de avenida Patriotismo y Tintoreto, en la Ciudad de México, con su nueva personalidad de petrolero. Aquel día Fox acudió a la sede de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) como representante y socio de la empresa EIM Capital, la cual, en alianza con tres compañías petroleras de Estados Unidos, busca aprovechar la reforma energética.

Llegó acompañado de Francisco de la Concha Hamdan, sobrino del ex senador panista Fauzi Hamdan, quien también participa con Fox en EIM Capital. En esta iniciativa hay otro colaborador de renombre: Pedro Cerisola y Weber, quien fungió como secretario de Comunicaciones y Transportes durante su sexenio.

Fox, Cerisola y Hamdan son integrantes del consejo de EIM, y los tres hacen labor de cabildeo y gestión ante las autoridades federales para abrirle el paso a la naciente compañía, que fue constituida el 14 de mayo de 2014 en la Ciudad de México, pero que apenas está en camino de concretar sus primeros contratos en el sector energético. Los tres, encabezados por Fox, querían saber bajo qué condiciones saldrían a la luz las licitaciones para la extracción de petróleo y la generación de energía. Para ello, consiguieron una cita con el propio presidente de la CNH, Juan Carlos Zepeda Molina, la máxima autoridad del organismo, quien recibió a Fox en la sala de juntas 2, del piso 11, junto con los comisionados Sergio Pimentel Vargas y Héctor Acosta Félix.

En la reunión, Fox puso una propuesta sobre la mesa: acelerar la ronda uno (el primer paquete de posibles contratos sobre la reforma energética) para incluir la explotación de recursos no convencionales, como el llamado shale gas, que utiliza la polémica técnica de fracking, la cual consiste en la fracturación hidráulica de rocas para la extracción de hidrocarburos y que los ambientalistas califican como muy nociva para el ecosistema. También el ex presidente solicitó información geológica para ubicar zonas de futura exploración, en donde podría participar su empresa petrolera, y aprovechó la reunión para conocer detalles sobre las licitaciones que en aquel entonces estaban en curso, para la exploración y extracción de gas y crudo en aguas profundas del golfo de México. Su interés —argumentó— era que los fondos de inversión enfocados al sector —como el que impulsa él, por 750 millones de dólares— estaban atentos para participar en las primeras concesiones para la explotación de los recursos petroleros del país. La reunión duró aproximadamente una hora, aunque ya desde meses antes Fox había iniciado su labor de cabildero petrolero ante las autoridades federales. Por ejemplo, el 23 de septiembre de 2015 el ex mandatario había acudido al edificio de la CNH para presentar la estructura organizacional de EIM Capital, en la que aparecían como accionistas él, su hija Paulina Fox de la Concha y Pedro Cerisola, así como los jóvenes empresarios Francisco de la Concha Hamdan y Miguel Francisco Abed Ruiz. En ese primer encuentro, los consejeros del CNH le informaron a que la quinta licitación de la ronda uno incluiría áreas de exploración de hidrocarburos no convencionales, como el shale gas, en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo, San Luis Potosí y Puebla. Sin embargo, esta modalidad se pasó finalmente a la segunda ronda —astualmente abierta— toda vez que faltaban reglamentos y normas para adaptarse dentro del gobierno.

Cuando Fox cabildeó la inclusión de EIM Capital en las licitaciones, la explotación de shale gas mediante fracking representaba ganancias multimillonarias, ya que el precio del barril del crudo estaba por arriba de los 100 dólares. Ese potencial ha disminuido porque el precio del barril de petróleo no supera los 50 dólares. No obstante, todavía representa un buen negocio para los interesados en explotar las regiones de Veracruz y la cuenca de Burgos, en Coahuila. EIM Capital proyecta invertir 500 millones de dólares para la exploración y producción petrolera con una rentabilidad de entre 30% y 40%, y hasta 250 millones de dólares en la generación de energía, así como en desarrollar infraestructura de transporte y almacenamiento de hidrocarburos, con un índice de retorno sobre patrimonio de 20% a 25%.


Reforma a cambio de apoyo político. Desde que Fox era presidente intentó sin éxito concretar la reforma energética. Por eso cuando en abril de 2012 Enrique Peña Nieto se comprometió a impulsar la apertura de capital privado, Fox se sumó como aplaudidor de primera fila del entonces candidato del pri a la Presidencia. De hecho, el panista condicionó su alianza a cambio de la reforma, que le abrió oportunidades de negocios.

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