Entre el olor a pintura fresca, bocetos y una colección de pinceles que parecen tener memoria propia, Carlos Manuel Andrade Segura, mejor conocido en el gremio como Rey Pincel, trabaja incansablemente para que el paisaje visual de los barrios mexicanos no pierda su color.

El Rey Pincel trabaja para que el paisaje visual de los barrios no pierda su color. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
El Rey Pincel trabaja para que el paisaje visual de los barrios no pierda su color. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL

Con más de una década de trayectoria, Andrade ha convertido las fachadas de carnicerías, pollerías, tlapalerías y papelerías en auténticas piezas de arte popular.

Lo que para muchos es sólo un anuncio comercial, para él es la preservación del estilo rotulista mexicano, una tradición que dota de identidad a las calles del país.

Carlos Andrade ha convertido las fachadas de carnicerías, pollerías,
tlapalerías y papelerías en auténticas piezas de arte popular. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
Carlos Andrade ha convertido las fachadas de carnicerías, pollerías, tlapalerías y papelerías en auténticas piezas de arte popular. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL

Sin embargo, la labor del Rey Pincel hoy va más allá de entregar un encargo. Consciente de que la técnica digital amenaza con desplazar al trazo manual, Carlos ha decidido abrir su taller y sus conocimientos a jóvenes de diversas generaciones. Su objetivo es claro: evitar que el oficio se extinga.

El maestro muestra con pasión cómo se debe empuñar el pincel para lograr esa precisión que las máquinas no pueden replicar. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
El maestro muestra con pasión cómo se debe empuñar el pincel para lograr esa precisión que las máquinas no pueden replicar. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL

“No sólo es pintar letras; es saber medir, encuadrar y dominar las ‘mañas’ del trazo”, explica el maestro mientras muestra con pasión cómo se debe empuñar el pincel para lograr esa precisión que las máquinas no pueden replicar.

Las sesiones de aprendizaje con Andrade Segura son también un viaje por la historia viva del oficio.

Carlos ha decidido abrir su taller y sus conocimientos a personas de
diversas generaciones. Su objetivo es claro: evitar que el oficio se extinga. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
Carlos ha decidido abrir su taller y sus conocimientos a personas de diversas generaciones. Su objetivo es claro: evitar que el oficio se extinga. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL

Entre clase y clase, el rotulista comparte anécdotas de sus experiencias decorando bardas y locales, transmitiendo no sólo la técnica, sino el sentimiento y la mística que implica ser un rotulista en México.

A través de sus manos, el diseño gráfico popular sigue vivo, recordándonos que detrás de cada rótulo hay un artista que, brocha en mano, se resiste a dejar que la identidad visual de nuestros comercios se vuelva gris.

El Rey Pincel trabaja para que el paisaje visual de los barrios no pierda su color. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
El Rey Pincel trabaja para que el paisaje visual de los barrios no pierda su color. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL

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