La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo endureció el tono del mensaje, para que quede bien claro, aunque sea dicho en español: “México no es piñata de nadie”.
La Mandataria declaró una lucha frontal contra el intervencionismo extranjero y quienes lo apoyan delante de más de 130 mil personas que reventaron el Monumento a la Revolución el último domingo de mayo.
A sus flancos, el gabinete ampliado y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México. A su frente, congresistas, alcaldes, ministros, líderes de su partido y de los aliados e invitados especiales. Atrás de ellos, miles de simpatizantes de Morena y de los gobiernos emanados de ese partido. El partido en el poder mostró músculo.

Los asistentes más cercanos a las vallas donde se llevó a cabo el discurso llegaron desde primera hora, así que para las 11:00 horas que aún no iniciaba el discurso ya llevaban varias horas bajo el sol.
Trataron de apaciguar el calorón mediante sombrillas, refresco y alcohol en vasos con hielo.
En las afueras de la gran concentración, varios simpatizantes de Morena portan fotografías de Andrés Manuel López Obrador, líder moral del movimiento, y de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
“Tienen la línea que viene desde Estados Unidos. Lo bueno es que la mayoría lo sabemos, aunque los medios de comunicación masivos y tradicionales apoyan esos dichos”, declaró un simpatizante que acudió al mitin.
Claudia Sheinbaum Pardo también arremetió contra los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, quienes reaparecieron dando espaldarazo a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por la muerte de dos agentes de la CIA sin permiso para estar en el país.
Fue el día en que Morena se volcó para respaldar a la Presidenta y le cumplieron para salir a defender la soberanía nacional.
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