En un pequeño taller de Tlalpan, herramientas, tablones y guitarras ocupan el espacio donde trabaja Misael Olvera Jiménez. Formado en la Facultad de Música de la UNAM, ha convertido su conocimiento musical en un oficio que combina artesanía, precisión y tradición.

Desde hace ocho años fabrica, repara y restaura instrumentos. Su mayor reto es lograr que cada uno responda a las necesidades del músico que lo tocará.

Cada guitarra que sale de su taller requiere entre mes y medio y dos meses de trabajo. Foto: Fernanda Rojas/ EL UNIVERSAL
Cada guitarra que sale de su taller requiere entre mes y medio y dos meses de trabajo. Foto: Fernanda Rojas/ EL UNIVERSAL
El proceso exige precisión en cada etapa, desde la preparación de la madera y el doblado de aros, hasta el ensamblaje, barnizado y ajustes finales. Foto: Fernanda Rojas/ EL UNIVERSAL
El proceso exige precisión en cada etapa, desde la preparación de la madera y el doblado de aros, hasta el ensamblaje, barnizado y ajustes finales. Foto: Fernanda Rojas/ EL UNIVERSAL
En un oficio donde la música y la artesanía se encuentran, cada guitarra representa meses de trabajo y años de aprendizaje. Foto: Fernanda Rojas/ EL UNIVERSAL
En un oficio donde la música y la artesanía se encuentran, cada guitarra representa meses de trabajo y años de aprendizaje. Foto: Fernanda Rojas/ EL UNIVERSAL

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