En el Segundo Diálogo Nacional por la Paz, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) alzó la voz por las personas desaparecidas, donde Monseñor Ramón Castro Castro afirmó durante su mensaje de cierre que la paz “no se construye ignorando el sufrimiento, maquillando las cifras o acelerando procesos sin sanar heridas”.
El Obispo de la Diócesis de Cuernavaca y presidente de la CEM, Castro Castro, insistió en que la paz no se impone, decreta ni administra desde arriba, sino que se construye “desde abajo, desde la verdad, la justicia y la cercanía con las víctimas”.
“Dios edifica la paz desde los pobres y los humildes. La centralidad de las víctimas es fundamental [...] Dios no confía el futuro de su pueblo a los poderosos ni a los sabios, ni a los influyentes, sino a un pequeño resto pobre y humilde. Este grupo, aparentemente irrelevante, es el verdadero germen de la renovación histórica”, dijo el sacerdote.

El Obispo se mantuvo firme en su discurso: no habrá paz verdadera mientras no se reconozca la dignidad herida de las víctimas, mientras no se escuche su voz y no se les restituyan los derechos con justicia y procesos reales de reconciliación.
“La Iglesia no puede contentarse con discursos genéricos. San Ambrosio recordaba que donde hay misericordia, allí está el espíritu de Dios. Solo desde la misericordia es posible recomponer el tejido humano fracturado”, mencionó.
En una perspectiva más contemporánea, Monseñor Ramón Castro también citó al poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, quien afirmaba que “la paz es fruto de la justicia y la justicia por nombrar el dolor, mirarlo de frente, acompañarlo sin prisas, sin pretextos”.
“No hay que renunciar al diálogo, sobre todo cuando surgen tensiones. No renunciar a la justicia cuando parece inalcanzable. Estamos llamados a ofrecer lo que somos y lo que tenemos. Y así, desde lo local y comunitario, permitir que la paz vaya tomando carne en nuestras prácticas y en nuestra vida”, invitó Monseñor.
Sin decir nombres “para no faltar en alguno de ellos”, el sacerdote agradeció el trabajo colaborativo para la realización del Segundo Diálogo Nacional por la Paz. Y en su mensaje final, destacó que la comunión no es una utopía, sino un “camino real y fecundo”.
El Diálogo Nacional por la Paz, posteriormente, publicó este domingo un comunicado final, en donde destacó que del 31 de enero al 1 de febrero se congregaron más de mil 200 líderes sociales, religiosos, académicos, empresariales, autoridades locales y representantes de la sociedad civil.
En este espacio, que buscó compartir metodologías de la construcción de la paz, permitió a la Iglesia llegar a conclusiones importantes que puedan garantizar condiciones de vida digna para todas las personas.
Entre las claves fundamentales, el Diálogo Nacional por la Paz destacó:
“El encuentro concluyó con la lectura de un manifiesto, en el que se afirmó que el camino hacia la paz pasa por refundar la comunidad desde la escucha, el reconocimiento y el compromiso, abrir horizontes de esperanza para las juventudes y caminar del lado de las víctimas, teniendo como eje transversal la cultura del cuidado”, culminó.
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