Un Boeing 767-339 fue el elegido para traer a México la esperanza de acabar con la pandemia del Covid-19. El avión, que viajó por más de 13 horas desde Bélgica, aterrizó a las 09:01 horas ante la presencia de funcionarios, empleados del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y medios de comunicación.

Esta aeronave, propiedad de la empresa DHL, quizá ha sido la más esperada del año y su llegada significó un pequeño respiro para México por lo que había en su interior: las primeras 3 mil dosis de la vacuna de Pfizer y BioNTech para atender el coronavirus.

Desde temprano personal militar, empleados del gobierno y del aeropuerto acordonaron la zona para que nadie se acercara y comenzaron a practicar la descarga de vacunas.

Los integrantes del gabinete federal, por su parte, miraban constantemente su reloj y se asomaban al cielo para tratar de avistar el avión.

En total cinco secretarios de Estado, dos subsecretarios, el director de una institución y los representantes en México de Pfizer y DHL hicieron acto de presencia en el AICM.

Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, fue el primero en llegar a una de las pistas de aterrizaje de la Terminal 1 del aeropuerto. Lo hizo alrededor de las 08:30 horas con un cubrebocas y gafas de sol que no permitían ver su expresión, pero sus palabras sí transmitían su sentir.

“Estamos contentos”, dijo el canciller, un optimismo que más tarde sería compartido por los secretarios de Hacienda, Arturo Herrera; de Salud, Jorge Alcocer; de Marina, Rafael Ojeda; de Defensa, Luis Cresencio Sandoval, y el resto de la comitiva.

En México hace tiempo que los minutos se han vuelto eternos, pues en 60 segundos se registran hasta ocho nuevos contagios de Covid-19 —según cifras del 22 de diciembre de la Secretaría de Salud— y la posibilidad de que más ciudadanos sigan perdiendo la vida.

Por este contexto, la llegada de las vacunas de Pfizer y BioNTech fue celebrada tanto por los funcionarios como por empleados del aeropuerto, quienes se tomaban fotografías frente a la nave de DHL.

Una vez que aterrizó el bimotor, circuló por la pista de aterrizaje hasta la zona de descarga. Ahí sacaron de su interior una caja que no tenía nada de especial, pero que está diseñada para mantener las vacunas a una temperatura de -70 grados centígrados.

Por breves minutos los funcionarios tuvieron de cerca la caja de las vacunas, lo cual ameritó aplausos de su parte y decenas de fotografías con Marcelo Ebrard y Jorge Alcocer al centro, acompañados por el resto de la comitiva.

Minutos después de la llegada del avión las autoridades tomaron un asiento en la pista de aterrizaje y desde ese lugar casi todos hablaron sobre la recepción de las primeras 3 mil dosis. “En un año tan complejo difícilmente pudimos haber tenido un mejor regalo de Navidad como el primer lote de vacuna”, resaltó el secretario de Hacienda, Arturo Herrera Gutiérrez.

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