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La mañana de este domingo familia y amigos informaron de la muerte a los 77 años de Javier Coello Trejo. Recordado por haberse desempeñado como subprocurador General de la República durante el gobierno del priista Carlos Salinas de Gortari, “El Fiscal de Hierro” acumuló una trayectoria de décadas en la procuración de justicia, el sector público y en la abogacía.
Coello Trejo se desempeñó como ministerio público, tanto en el ámbito estatal como en el federal; fue secretario de gobierno en Chiapas, subprocurador de investigación y lucha contra el narcotráfico, procurador federal del consumidor y abogado durante los últimos años de su vida.
En su libro de memorias “El Fiscal de Hierro” se definió a sí mismo no como un político, sino como un funcionario público apasionado de la justicia, con un sentido muy especial de la honestidad y una convicción de hablar siempre con la verdad.
“Nunca he mentido, robado, traicionado; tan es así que tuve el cargo de combatir el cáncer que denigra a un país: el narcotráfico [...] Quien viola la ley debe ser castigado, tal y como lo prevé la misma ley, sin distingos. No puede existir en un país progreso y riqueza si no existe un verdadero Estado de Derecho”, escribió en el prólogo de su autobiografía en mayo de 2021, a los entonces 72 años.

La caída de “La Quina” y la defensa a Lozoya
Nacido el 22 de octubre de 1948 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Javier Coello Trejo se formó en Derecho. De acuerdo con la revista Líderes Mexicanos, marcó precedentes en distintas áreas, con énfasis en la lucha antidrogas, en donde logró encarcelar a mil 200 funcionarios, exfuncionarios y empresarios vinculados a estos delitos.
En el año 1973 ingresó a la Procuraduría General de la República como agente del Ministerio Público Federal. Una década después, en 1984, fundó el despacho Coello Trejo y Asociados.
En el año de 1991 se integró al gabinete de Carlos Salinas de Gortari como procurador del Consumidor. En 2019 regresó a los reflectores mediáticos y al ojo de la prensa al desempeñarse como defensor legal del exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya, quien fue señalado por ilícitos de lavado de dinero, asociación delictuosa y cohecho.
Según su despacho, el mote “El Fiscal de Hierro” le fue otorgado por el entonces presidente López Portillo, “ya que no le temblaba la mano al momento de aplicar la ley”.
Coello Trejo destacó que, en su trayectoria, uno de sus mayores retos fue haber instrumentado la detención del líder del sindicato petrolero Joaquín Hernández Galicia, alias “La Quina”.

Coello Trejo fue defensor de que nunca existió una “guerra sucia” en México, pues se mantuvo firme a que durante ese periodo el gobierno enfrentó como debía a los “delincuentes” grupos guerrilleros.
“Si hubo una guerra sucia fue la que hicieron esos delincuentes contra nuestros hombres, nuestros policías, nuestros agentes, nuestro Ejército; muchos perdieron la vida y hasta su patrimonio, nadie les ha dedicado unas líneas y al parecer sus nombres permanecerán en el anonimato”, lamentó en su autobiografía.
Convencido de que los desaparecidos de la “guerra sucia” fueron un invento, acusó que Rosario Ibarra de Piedra, madre de Jesús Piedra Ibarra, “vivió del cuento” para favorecerse políticamente de la desaparición de su hijo, a quien según “El Fiscal de Hierro” los propios guerrilleros se llevaron y enterraron.
em/ml
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