Budapest.— La oposición de Hungría, liderada por el conservador Péter Magyar, puso fin ayer a 16 años de gobierno del ultranacionalista Viktor Orbán al ganar en las elecciones legislativas una “supermayoría” que le dará más de dos tercios de los escaños en el próximo Parlamento.
De acuerdo con un recuento oficial, con 98.15% de las mesas electorales, Tisza, el partido de Magyar, obtuvo 138 de los 199 escaños con 53.56% de los votos, frente a 55 escaños y 37.86% de los sufragios para el partido Fidesz de Orbán.
Con estos resultados, Magyar podrá hacer realidad sus promesas electorales para dar marcha atrás al “sistema mafioso” de Orbán, desde años en conflicto con la Unión Europea (UE) por no respetar los preceptos del Estado de derecho.

La jornada electoral estuvo marcada por una participación históricamente alta, con 79.5%, el nivel más alto registrado en este país excomunista desde la caída del Telón de Acero en 1989.
Desde su victoria electoral del año 2010, el Fidesz había enmendado en solitario, sin consultar con la oposición, la Constitución, reformado varias veces la ley electoral y mermado derechos civiles, de libertad de prensa, así como del sistema de justicia.
Además de enfrentarse a las instituciones durante años, Orbán se había posicionado como un arduo crítico de Ucrania y defensor de los intereses de Rusia, de la que Hungría depende energéticamente.
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Orbán reconoció su derrota rápidamente. “Los resultados de la elección son claros y comprensibles; para nosotros, son dolorosos, pero inequívocos”. Prometió un cambio de sistema.
En su discurso de victoria, Magyar prometió que el país centroeuropeo será bajo su gobierno “un fuerte aliado de la UE y de la OTAN”.
“El lugar de nuestra patria estuvo, está y estará en la UE”, añadió,
“Hemos liberado a Hungría”, proclamó Magyar. “Juntos derrotamos el régimen de Orbán”, añadió.
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La debacle de Orbán, que había convertido su país de 9.5 millones de habitantes en un modelo de democracia iliberal, asesta también un golpe a los movimientos nacionalistas y de extrema derecha de todo el mundo. Es el caso en particular del campo MAGA del presidente estadounidense Donald Trump, quien envió al vicepresidente JD Vance para apoyar a Orbán en la recta final de campaña.
“Es una derrota estruendosa para el autoritarismo, cuyo eco va mucho más allá de las fronteras de Hungría”, apuntó el centro de reflexión estadounidense Center for American Progress.
Europa, en cambio, estaba de fiesta. Varios dirigentes europeos felicitaron a Magyar, entre ellos el mandatario francés Emmanuel Macron, el canciller alemán Friedrich Merz, o el primer ministro polaco Donald Tusk, quien añadió en húngaro: “Rusos, vuelvan a casa”, en referencia a la cercanía de Orbán con Vladimir Putin. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró que “Hungría ha elegido Europa”. El ucraniano, Volodimir Zelensky, tendió la mano a Magyar para recomponer relaciones.
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