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Un juez en Tanzania sentenció el martes a una mujer de origen chino conocida como la “reina del marfil” a 15 años en prisión después de ser condenada por traficar aproximadamente 700 colmillos de elefante.
La Fundación PAMS, un grupo conservacionista que apoya los esfuerzos de Tanzania para acabar con delitos contra la vida silvestre , dijo que la sentencia de Yang Fenglan demuestra que las autoridades tanzanas se toman en serio las medidas contra el contrabando.
El caso contra Yang, quien fue arrestada en 2015, fue considerado una importante prueba en los esfuerzos en todo el continente africano para hacer responsable a los traficantes de la matanza masiva de elefantes para proveer marfil a los mercados ilegales, incluido China.
Solo en Tanzania, la población de elefantes se redujo en un 60%, a 43 mil, entre 2009 y 2014, según el gobierno
. Las autoridades dijeron que algunas manadas se recuperan.
Según fuentes policiales, la condenada vive en Tanzania desde la década de los 70, y en octubre de 2015, fecha en la que fue detenida, ocupaba un alto cargo del Consejo Empresarial China-África de Tanzania.
Haciendo uso de un restaurante chino como cobertura, Yang estableció una cadena de suministro internacional de marfil, transportando toneladas de este material hasta el pujante mercado de su país de origen.
Junto a su compinche tanzano, la contrabandista china llegó a enterrar colmillos de cientos de elefantes en los jardines de sus dos residencias, según medios locales, e incluso financió a cazadores furtivos que operaban en áreas protegidas.
La caza furtiva ha hecho que la población de elefantes africanos disminuya en 110 mil en la última década a solo 415 mil animales, según datos de 2015 de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Los grupos defensores de los animales calculan que los cazadores furtivos matan unos 30 mil elefantes africanos cada año para hacerse con sus colmillos.
La supervivencia a largo plazo de esta especie está amenazada por al comercio de marfil, material al que atribuyen propiedades medicinales y afrodisíacas en países asiáticos como China o Vietnam, último destino de muchos de estos cargamentos ilegales.
Con información de EFE
lsm
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