18 | JUN | 2019
Nicaragua autoriza ingreso de tropas de México, EU y de 8 países más
El Ejército de Nicaragua exhibió en agosto de 2016 en Managua parte de los 50 tanques de guerra que compró a Rusia. (Periódico La Prensa, de Nicaragua)

Nicaragua autoriza ingreso de tropas de México, EU y de 8 países más

12/06/2019
09:54
José Meléndez / corresponsal
San José
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A solicitud del presidente Ortega, los legisladores oficialistas aprobaron ayer la entrada de efectivos militares, naves, aeronaves y personal militar en el segundo semestre de 2019 para adiestramiento y combate al narcotráfico

San José. – La Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó ayer el ingreso de efectivos militares, naves, aeronaves y personal castrense de los ejércitos de México, Estados Unidos, Cuba, Rusia, Venezuela, El Salvador, Guatemala, Honduras, República Dominicana y Taiwán, para adiestramiento y combate al narcotráfico en el segundo semestre de 2019.

La controversial autorización fue emitida mientras Nicaragua cumple casi 14 meses de estar hundida en la más grave crisis política, socioeconómica e institucional del siglo XXI y en la más aguda desde 1990, con múltiples cuestionamientos internos y externos al presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, por violaciones a los derechos humanos y represión a los opositores políticos. La pareja rechazó los cargos.

El Ejército de Nicaragua optó, al menos públicamente, por abstenerse de intervenir en la disputa interna a favor de uno u otro bando, pero siempre mantuvo estrecha comunicación con Ortega y su régimen.

El permiso fue aprobado con los votos del gobernante, izquierdista y ex guerrillero Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y a solicitud urgente de Ortega.

A pesar de que se da por descontada el arribo a Nicaragua de tropas y pertrechos bélicos de Cuba, Rusia, Venezuela, El Salvador, Guatemala, Honduras, República Dominicana y Taiwán para los ejercicios castrenses, la de EU y México todavía está pendiente de ser confirmada.

En este escenario, sectores de la oposición legislativa votaron en contra de la entrada de las fuerzas extranjeras.

“El pueblo de Nicaragua, a través de sus representantes en la Asamblea, tenemos el derecho de saber sobre el trabajo que hacen las tropas extranjeras en el país”, alegó el diputado Alfredo César, del opositor Partido Conservador. “Nunca se ha detallado sobre sus trabajos”, afirmó.

La Asamblea informó en su página digital que el plenario aprobó el Decreto Legislativo que autoriza la entrada a territorio nacional de los soldados y equipos castrenses para “fines humanitarios, de adiestramiento e intercambio de experiencias” con el Ejército de Nicaragua.

Según el Decreto, ingresarán miembros de las fuerzas armadas de México, EU, Rusia, Cuba, Venezuela, El Salvador, Guatemala, Honduras, República Dominicana y Taiwán.

Nicaragua, Venezuela y Cuba están entre los principales socios militares de Rusia en América Latina y el Caribe y mantienen convenios de cooperación castrense con Moscú.

Sin embargo, y en medio de la profunda controversia de Washington con La Habana, Caracas y Managua por las crisis políticas en Venezuela y en Nicaragua, el gobierno del presidente de EU, Donald Trump, calificó en noviembre de 2018 a los tres países latinoamericanos como “la troika de la tiranía” por ser “fuerzas destructivas de opresión, socialismo y totalitarismo”.

“Esta troika de tiranía, este triángulo de terror que se extiende desde La Habana hasta Caracas y Managua, es la causa del inmenso sufrimiento humano, el ímpetu de la enorme inestabilidad regional y la génesis de una sórdida cuna del comunismo en el hemisferio occidental”, afirmó el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton.

Entre tanto, esta mañana tampoco fue posible confirmar en la embajada de México en Managua si las fuerzas armadas mexicanas participarán en el segundo semestre de este año en maniobras militares en Nicaragua, acosada por su honda inestabilidad política.

El anterior gobierno de México cuestionó con dureza a Ortega por la situación de Nicaragua tras el estallido de los conflictos a partir del 18 de abril de 2018, pero el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, cambió la política de su predecesor, Enrique Peña Nieto.

López Obrador se apegó a la doctrina Estrada, que desde 1930, y con los principios de no intervención en los asuntos internos de otros países y la libre autodeterminación de los pueblos, rige la política exterior mexicana.

No obstante, y en un guiño a la oposición nicaragüense con un hecho sin precedentes en casi seis meses de gestión López Obrador, la política exterior mexicana se apartó de la doctrina Estrada. México votó el 21 de mayo anterior en la Organización de Estados Americanos (OEA) a favor de una resolución que instó al gobierno de Nicaragua a liberar a los prisioneros políticos y respetar los derechos humanos.

Por otra parte, los lazos militares de Nicaragua con El Salvador, Guatemala, Honduras y República Dominicana se mantuvieron desde abril de 2018 en la normalidad y la cercanía, con fluidez. Mientras, y como uno de los últimos aliados de Taiwán en América Latina y el Caribe, las relaciones políticas y castrenses entre Managua y Taipéi son estrechos e intensos.

Multitudinarias protestas antigubernamentales estallaron en abril de 2018 en Nicaragua para exigir la dimisión de Ortega y de Murillo y de su régimen, calificado por la oposición política nicaragüense como dictadura dinástica.

El dúo presidencial siempre negó las acusaciones en su contra, desmintió que hubiera presos políticos y de conciencia y replicó que es víctima de un intento terrorista de golpe de Estado promovido por sus rivales políticos con apoyo de EU.

Según el gobierno, los detenidos son responsables de alterar el orden democrático e institucional en Nicaragua, por lo que reiteradamente rechazó la posibilidad de adelantar las elecciones de 2021 a 2019 y reafirmó que su mandato constitucional de cinco años concluirá en enero de 2022. Ortega gobierna consecutivamente desde enero de 2007.

Con el estallido de la crisis en demanda de democracia y del fin del régimen gobernante, Ortega fue acusado de una intensa represión policial y paramilitar para enfrentarse a los opositores, con un saldo de unos 325 muertos, según conteos independientes.

La crisis surgió por el masivo rechazo popular a una reforma a la seguridad social que el gobierno debió derogar, pero sin lograr detener las masivas protestas opositoras, detonó un movimiento cívico antigubernamental que, sin éxito, exigió que Ortega y Murillo se aparten del poder y permitan que Nicaragua entre a su reconstrucción democrática.

 

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