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Prometía ser una entrevista explosiva, y lo fue. En entrevista con Oprah Winfrey, Meghan Markle confesó que tuvo pensamientos suicidas mientras vivía con la familia real británica, que se sentía atrapada, sin recibir ayuda, y que incluso el color de piel que tendría su hijo, cuando estaba embarazada, fue un tema.
Su esposo, el príncipe Enrique, dijo que no quería que la historia de su madre se repitiera, que iguamente se sentía atrapado, y que su padre, el príncipe Carlos, dejó de hablarle cuando le dijo que él y su esposa deseaban abandonar sus deberes como miembros de la realeza.
La entrevista, transmitida por la cadena CBS News, atrajo la atención de millones. Se preveía que sería una bomba, dada la tensa relación existente entre los duques y la familia real.
Meghan, exactriz de televisión, dijo que lamentaba “haberles creído —a la familia real— cuando me dijeron que estaría protegida”. Nunca se sintió así.
Lo que estaba viviendo, dijo, la llevó al borde del abismo. “Me daba vergüenza decirlo en su momento, y vergüenza de admitirlo especialmente ante Enrique, porque sé cuánto ha sufrido, pero sabía que si no lo decía, lo haría, y simplemente ya no quería seguir viviendo”.
Recuerda que era un pensamiento “muy claro, y atemorizantemente constante...”. Acudió a diversos funcionarios —la Institución, como ella le llama—, en busca de apoyo, pero le dijeron que no podían hacer nada.
El embarazo de Meghan de su primer hijo no alivió la situación. En la familia real había “preocupaciones por el color de piel que tendría Archie”, dado que ella es mestiza y con raíces afromericanas, y esa preocupación le fue expresada a Enrique. Ni él ni ella revelaron el nombre de quién le planteó a él ese asunto.
A Meghan se le informó que su hijo no sería un príncipe y por tanto no tendría derecho a recibir seguridad. Eso la angustió más. “Esperen un segundo... él necesita estar seguro”, contó Meghan en la entrevista. Digerir todo eso durante su embarazo, fue “muy difícil”, continuó la duquesa de Sussex, sin poder contener las lágrimas. “No estamos diciendo que no lo hagan príncipe o princesa, sea lo que sea. Pero si dicen que el título es algo que afectará su protección... nuestro hijo necesita estar seguro”, señaló.
Enrique dijo que cuando su esposa le contó sobre sus pensamientos suicidas, él se aterró. “No sabía qué hacer, caí en un lugar muy oscuro, pero quería estar allí para ella”. Su mayor preocupación, añadió, “era que la historia se repitiera... y lo que estaba viendo es que la historia se estaba repitiendo. Pero esta vez más peligroso, porque añades la raza, los medios sociales”. Cuando Oprah le preguntó a qué se refería con “la historia”, respondió que a la de su madre, la princesa Diana, quien murió en un accidente automovilístico en París en 1997, mientras era perseguida por paparazzi.
Ambos pidieron ayuda, pero no la recibieron. Y decidieron separarse de la familia real. Hoy, viven en California, con su hijo Archie, y están esperando una niña, que nacerá este verano. No planean trener más hijos. Y consideran que hoy, su familia es “de cuatro”. Pero ambos dicen que finalmente, se sienten felices.
Vivir con Enrique, subrayó Meghan, es “más grandioso que cualquier cuento de hadas que hayas leído”, dijo ella. El príncipe aseguró que ella le salvó la vida, pero Meghan reviró: “Tomaste una decisión que salvó mi vida. Y nos salvaste a todos”.
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