Washington. Un juez federal presionó el lunes a un funcionario de una cárcel para que explicara por qué el hombre acusado de intentar irrumpir en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca e intentar matar al presidente Donald Trump fue puesto bajo una vigilancia restrictiva por riesgo de suicidio tras su arresto.
Funcionarios de la cárcel municipal en Washington, D.C., retiraron a Cole Tomas Allen de su estatus designado de “riesgo de suicidio” el fin de semana, después de que sus abogados se quejaron de que había sido confinado innecesariamente en una habitación acolchada con iluminación constante, sometido repetidamente a registros con desnudez y colocado sujeciones fuera de su celda.
Pero las condiciones flexibilizadas no disiparon las preocupaciones del juez magistrado Zia Faruqui de que Allen pudiera haber recibido un trato dispar y punitivo en violación de sus derechos al debido proceso. Faruqui señaló que la cárcel de D.C. aloja de manera rutinaria a asesinos condenados y a otras personas acusadas de delitos violentos sin ponerlas en confinamiento de 24 horas.

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“Podría volver loca a una persona estar en esa situación”, afirmó.
"Lo siento. Sea lo que sea por lo que haya pasado, le pido disculpas", declaró el juez, según relatan medios locales como la cadena CNN, que estuvieron en la audiencia, en la que no se permitió la presencia de cámaras.
Faruqui también comparó la dureza del encierro de Allen con la de los acusados de asaltar el Capitolio el 6 de enero de 2021, que estuvieron encerrados en esa misma cárcel hasta que Trump les concedió un indulto, y aseguró que las condiciones de estos últimos fueron menos severas.
Los abogados de Allen dijeron que él no mostraba ningún factor de riesgo suicida después de su arresto. Pero un siquiatra de la cárcel lo evaluó y, en un inicio, concluyó que representaba un riesgo de suicidio, según Tony Towns, asesor jurídico general interino del departamento de correccionales de la ciudad.
“Cada caso es diferente, su señoría”, sostuvo Towns.
Allen fue trasladado a custodia protectora después de que la cárcel levantó las medidas de prevención del suicidio. Sus abogados no objetaron su nuevo estatus de reclusión. Habían pedido al magistrado que cancelara la audiencia del lunes, pero Faruqui siguió adelante debido a sus “graves preocupaciones” sobre el trato que Allen estaba recibiendo en la cárcel.
Allen resultó herido, pero no recibió un disparo, durante el ataque del 25 de abril en el Washington Hilton, que interrumpió uno de los eventos anuales de mayor perfil en la capital del país.
Estaba armado con pistolas y cuchillos cuando atravesó un punto de control de seguridad y apuntó su arma a un agente del Servicio Secreto, quien respondió con cinco disparos, dijeron las autoridades. La secretaria de Justicia, Jeanine Pirro, ha dicho que Allen disparó un tiro que impactó el chaleco antibalas del agente.
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Más tarde, Allen dijo a agentes del FBI que no esperaba sobrevivir al ataque, lo que podría ayudar a explicar por qué se determinó que era un posible riesgo de suicidio, indicó la fiscal del Departamento de Justicia, Jocelyn Ballantine.
Allen, de 31 años y residente de Torrance, California, está acusado de intento de asesinato del presidente y de otros dos cargos adicionales relacionados con armas de fuego. Enfrenta hasta cadena perpetua si es declarado culpable únicamente del cargo de intento de asesinato.
El abogado defensor Eugene Ohm dijo que a Allen se le prohibió tener cualquier cosa en la celda. Según Ohm, pidió una Biblia y una visita de un capellán, pero no ha recibido ninguna de las dos.
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