¿En qué consiste ser un tercer país seguro?

Autoridades mexicanas han manifestado su rechazo a que el país se convierta en un tercer país seguro, pero ¿qué significa serlo?

¿En qué consiste ser un “tercer país seguro”?
Foto: Archivo / EL UNIVERSAL
Mundo 07/09/2019 21:18 Ciudad de México Melissa Damián A Actualizada 21:46

En vísperas de la visita de Marcelo Ebrard a la Casa Blanca, en la que se revisará la estrategia migratoria de México, la cual el propio canciller ha calificado como exitosa, ha manifestado su rechazo a que nuestra nación se convierta en tercer país seguro de Estados Unidos.

"No lo vamos a aceptar porque va en contra de los intereses de México", ha enfatizado, pero ¿en qué consiste ser un tercer país seguro?

El tercer país seguro es aquel al que una persona es remitida después de que abandona su país natal (el primero) por razones de inseguridad o de pobreza, solicita asilo en otro país (el segundo) y es rechazada. El tercer país seguro supuestamente puede darle las misma atenciones.

Turquía es el tercer país seguro de los migrantes y solicitantes de asilo que provienen de África y Asia que pretenden llegar a Europa.

El 18 de marzo de 2016, la Unión Europea (UE) y Ankara, capital turca, firmaron un acuerdo por el que Turquía se comprometió a recibir a los migrantes que pasaran por su territorio y llegaran a Europa sin cumplir con los requisitos para recibir asilo, así como “el uno por uno", proceso mediante el cual la UE recibe a un sirio por cada sirio devuelto a Turquía.

Debido a este pacto, los Veintiocho asumieron los gastos de asilo correspondientes en el país asiático, con 3 mil millones de euros, al mismo tiempo que se responsabilizaron de liberar la visa de los ciudadanos turcos que quisieran entrar a territorio europeo.

Actualmente, Turquía acoge a más de 3.5 millones de refugiados; 220 mil sirios viven en campamentos. El 70% de los refugiados son mujeres y niños. 

De acuerdo con Daniel Cruz Ocampo, especialista en seguridad internacional por la Universidad de Ankara, tanto el gobierno turco como organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales los apoya con albergue y necesidades básicas. La mayoría del resto de los refugiados se concentra en las grandes ciudades o zonas metropolitanas en busca de empleo.

Turquía ha amenazado con terminar el pacto cada vez que alguno de los Veintiocho se ha portado displicente con su gobierno. Mientras que organizaciones no gubernamentales han denunciado los problemas humanitarios que el acuerdo ha acarreado.

Miles de migrantes permanecen en las islas griegas, entre Europa y Turquía, en condiciones precarias, o recurren a rutas más inseguras y a contrabandistas, porque las rutas “tradicionales” han sido bloqueadas. Amnistía Internacional declaró que el acuerdo contribuía a la negligencia de Europa hacia la crisis migratoria, ocasionada por la pobreza y la violencia en Asia y África.

Médicos Sin Fronteras, por su lado, ha afirmado que el acuerdo está lejos de ser una solución, al tiempo que señala el número de problemas psicológicos, como depresión, ansiedad o estrés postraumático, en los migrantes que terminan en las islas griegas ha estado cerca de triplicarse. Otros padecimientos más graves como psicosis, casos de automutilación e intentos de suicidio también han aumentado.

Por su parte, la Unicef ha declarado que los niños migrantes y refugiados son los más vulnerables a la explotación, detención, deportación y privaciones. 

De acuerdo con la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), el gobierno del tercer país seguro debe asegurar a los solicitantes de asilo que no serán devueltos a su lugar de origen, además debe de proveer de vivienda, empleo, educación, servicios médicos y seguridad social a los asilados.

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