De Honduras a Taiwán, migrar para aprender

María José Carbajal consiguió una beca y se fue al otro lado del mundo, sola, consciente de que en su país natal no tendría las mismas oportunidades; sin embargo, la enfermedad de su madre la obligó a regresar
De Honduras a Taiwán, migrar para aprender
La hondureña María José Carbajal consiguió una beca para estudiar Bioquímica y Biotecnología en la Universidad Nacional de Taiwán; sin embargo, cuando llevaba un año estudiando allá, su madre enfermó y tuvo que regresar. (FOTOS: CORTESÍA)
27/10/2018
04:17
Isis García
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Taipei

María José Carbajal llevaba un año estudiando en Taiwán cuando su madre enfermó de cáncer. A sus 17 años, sin ser mayor de edad en Honduras, su país natal, ya había superado varios retos: vivir sola en otro país, aprender un nuevo idioma, administrar sus finanzas... pero no estaba preparada para enfrentar la enfermedad de su progenitora.

Conseguir la beca para estudiar Bioquímica y Biotecnología en la Universidad Nacional de Taiwán no fue fácil. “Aplicaron más de mil personas, entrevistaron a 500 y nos dieron la beca a 10”, explica. Sin embargo, en 2017, a menos de un año de haber iniciado sus estudios, decidió regresar a Honduras.
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El apoyo del gobierno taiwanés para los hondureños dura cinco años. Al conseguir la beca, la joven alejaba su realidad del problema que aqueja su país: la falta de oportunidades, lo que recientemente llevó a más de 7 mil migrantes a cruzar la frontera mexicana con la esperanza de llegar a Estados Unidos. “En Honduras la falta de empleo, la inseguridad y la corrupción motivan a la migración. Sin embargo, la migración hondureña nunca se había dado en una forma tan masiva. Siendo hondureña he aprendido a salir adelante y me siento bendecida con las experiencias y oportunidades que he vivido”, afirma la joven.

A pesar de que María José volvió a su país natal, en Asia no le suspendieron la beca. “Yo le tengo un gran cariño a Taiwán porque ellos supieron que yo me tenía que regresar. Se enteraron que mi mamá estaba bien mal y ellos dijeron: ‘¡Cómo! ¡No!, ¡no hay problema!, aquí la esperamos y acá usted retoma lo que dejó’”, cuenta la joven.
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“Mucha gente me dice: ‘Te atrasaste todo un año’, pero la verdad a mí no me pesa en absoluto. Disfruté cada segundo cuidando a mi mamá y viendo cómo se desarrollaba. Ahora ella ya está mucho mejor”, dice María José, quien regresó este ciclo escolar al país asiático para continuar su carrera.

Desde pequeña, María José estaba segura de que quería estudiar en el extranjero. Cuando estaba por ingresar a la universidad, aplicó a becas en Estados Unidos, España, Brasil y Taiwán. “EU me aceptó y me dijo: ‘Te damos 70% de beca’. Pero ese 30% restante era una cantidad imposible para mis papás. Yo estaba clara que mi única opción era una beca completa. Por eso Taiwán fue la mejor opción. En Estados Unidos cuesta 35 mil dólares el semestre y con ese dinero aquí se estudia los cuatro años”.
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República de China, como también se le conoce al país asiático, es uno de los aliados estratégicos de Honduras y otros países centroamericanos para mejorar la educación. Ofrece becas para Latinoamérica, donde los estudiantes pueden estudiar chino o una maestría. En México, por ejemplo, la convocatoria abre en febrero.

La cantidad de estudiantes extranjeros que aprenden mandarín en Taiwán se ha duplicado durante la última década, de acuerdo con su Ministerio de Educación. La beca de Enriquecimiento Huayu, patrocinada por el gobierno, ofrece un monto mensual de 825 dólares (16 mil 120 pesos) para los beneficiarios quienes, de acuerdo con sus méritos, pueden estudiar desde dos meses hasta un año con este apoyo.

A María José le faltan cuatro años para acabar su carrera. Su meta es aprender sobre el desarrollo de tecnología en el sistema de salud taiwanés, considerado como uno de los más eficientes del mundo por la Organización Mundial de la Salud, pues desde 2004, 99% de la población tiene seguro médico.

“No sé si realmente en un futuro yo pueda ayudar a mi mamá. Si la gente me pregunta, diría que fue mi inspiración y lo sigue siendo. Hablando del cáncer tenemos bastante avances. Están surgiendo tratamientos nuevos que no son tan invasivos y eso es algo que, ‘pucha’, en Honduras estamos tan lejos de poder tener y que sería tan bueno para toda la gente ahí. Si llego a ser parte de eso, qué mejor, para que las personas ya no sufran tanto”, concluye.

 

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