Toronto.- El primer ministro canadiense, Mark Carney, presentó a Canadá como un "puerto seguro" para el capital internacional ante un orden económico mundial cada vez más fragmentado.
En plena guerra comercial con Estados Unidos, Carney también anunció nuevas medidas para atraer inversiones a su país.
Ante empresarios e inversores reunidos en Toronto en la Cumbre de Inversión de Canadá, afirmó que "la integración económica está siendo utilizada como arma" y que los aranceles, las cadenas de suministro y hasta la infraestructura financiera se han convertido en herramientas de presión entre países.

"La nostalgia no es una estrategia", señaló el primer ministro, que reiteró el objetivo de su gobierno de movilizar un billón de dólares canadienses (unos 720 mil millones de dólares estadounidenses) en inversiones durante los próximos cinco años en sectores como energía, transporte, defensa, datos e infraestructuras.
Carney anunció que Ottawa buscará capital privado mediante concesiones a largo plazo para operar los cuatro mayores aeropuertos canadienses, aunque el Estado conservará la propiedad de los terrenos y activos.
Según el primer ministro, la operación permitirá obtener "decenas de miles de millones de dólares" que serán reinvertidos en aeropuertos regionales, conexiones aéreas, transporte local y nuevas infraestructuras, entre ellas una red soberana de banda ancha con conexiones directas más seguras con Europa y Asia.
También prometió reducir los plazos regulatorios bajo el principio "un proyecto, una evaluación, un año" y anunció que el gobierno equilibrará el presupuesto operativo el próximo año, un ejercicio antes de lo previsto.
El giro económico canadiense se produce después de que el gobierno de Donald Trump impusiera el 22 de agosto aranceles del 50% sobre productos canadienses valorados en 27 mil 600 millones de dólares canadienses.
Tras fracasar las negociaciones entre ambos países, Canadá respondió el 8 de septiembre con gravámenes del 15%, 25% y 50% sobre importaciones estadounidenses por el mismo valor, concentradas en acero, productos lácteos, maquinaria agrícola, electrodomésticos, papel y productos electrónicos.
Ottawa acompañó las represalias con un paquete de ayudas de 7 mil 500 millones de dólares canadienses para empresas y trabajadores afectados.
Precisamente, este martes entraron en vigor una ampliación del alcance de los aranceles del 50% que Washington impone desde finales de agosto a bienes procedentes del país vecino.
La medida incorpora nuevos productos canadienses a la lista de mercancías sujetas a un recargo aduanero del 50% de su valor, entre ellos algunos vehículos de pasajeros de pequeño tamaño, lanchas a motor, muebles de bambú, ratán y plástico laminado o reforzado, colchones, pieles y cueros, tubos y cañerías de aluminio o quesos y otros alimentos.
Pese al enfrentamiento, Carney aseguró este martes que Estados Unidos seguirá siendo uno de los socios fundamentales de Canadá, pero dejó claro que Ottawa quiere reducir la dependencia de su vecino.
"Seremos un socio mejor: más fuerte, más resiliente y más independiente", afirmó.
Esa estrategia incluye intensificar las relaciones con Europa, Asia y otras economías. Carney señaló que el próximo mes Canadá comenzará conversaciones con la Unión Europea para construir una "alianza económica y de seguridad única".
Carney viajará este martes a Europa, a la conclusión de la Cumbre de Inversión de Canadá, para visitar Estrasburgo (Francia) y Liverpool (Reino Unido) del 15 al 17 de septiembre.
En Estrasburgo, Carney se dirigirá al Parlamento Europeo a invitación de la presidenta de la institución, Roberta Metsola, y asistirá al discurso del Estado de la Unión Europea de Úrsula von der Leyen.
En Liverpool, el primer ministro canadiense se reunirá por primera vez con su homólogo británico, Andy Burnham. La Oficina del Primer Ministro canadiense ha señalado que los dos líderes hablarán de defensa y seguridad, energía, inteligencia artificial y minerales críticos.
Te puede interesar:
Trump pinta a México y Canadá como parte de Estados Unidos
mcc