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Bruselas.— Casi seis meses después de los comicios generales, Alemania finalmente tiene nuevo gobierno con la renovación del liderazgo de Angela Merkel al frente de la Cancillería germana.
El cuarto mandato de Merkel quedó sellado ayer tras su reelección en el Bundestag por 364 votos a favor, 315 en contra y nueve abstenciones.
“Finalmente llegó el momento de ponernos a trabajar”, declaró Merkel tras fijarse como objetivos “un nuevo comienzo para Europa y una nueva dinámica para Alemania”.
De 63 años, la líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) desde 2000 y canciller desde 2005, ha logrado permanecer en el poder gracias al apoyo del Partido Socialdemócrata (SPD), el cual implicó la adopción de “dolorosos compromisos”, en palabras de la propia mandataria.
El SPD, que alcanzó sólo 20.5% de los sufragios en los comicios de septiembre, obtuvo seis ministerios, el mismo número que la CDU que consiguió 32.9% de los votos. Entre otros, el prestigioso Ministerio de Exteriores, el crucial Ministerio de Finanzas y el visible Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
Pero el pacto no estuvo exento de sacrificios para los socialistas. A lo largo del proceso perdieron a su líder, Martin Schulz, al tiempo que su base quedó fragmentada por la falta de unidad para trabajar nuevamente bajo la sombra de Merkel.
La nueva Gran Coalición, en la que además participan los aliados conservadores de Baviera (CSU), promete movilizar a Alemania y Europa.
El plan de trabajo, plasmado en un documento de 177 páginas, pretende poner fin al programa de austeridad de los últimos años y responder a la exigencia de los alemanes que no quieren más de lo mismo.
De acuerdo con el pacto de gobierno, los derechos de los trabajadores serán reforzados, los salarios en el sector salud aumentarán, habrá más dinero para vivienda, guarderías, la policía, el sistema de justicia y educación. Los gigantes de internet como Google, Apple, Facebook y Amazon, pagarán un nuevo impuesto.
Habrá menos migración y reglas más estrictas para los solicitantes de asilo. La generosa política migratoria adoptada por Merkel, que permitió la llegada de alrededor de un millón de refugiados en 2015, le pasó una dura factura en las urnas.
Igualmente, hay ambiciosos planes para Europa. El gabinete teutón promete el reforzamiento y la renovación de la Unión Europea.
La estrategia alemana prevé más fondos para Europa, reformar la Eurozona, reforzar el papel del Parlamento Europeo, así como intensificar la colaboración con el presidente francés Emmanuel Macron, con quien Merkel se reunirá el viernes en París, en su primer viaje al extranjero de su cuarto mandato.
El cuarto, y probablemente último mandato de Merkel, tendrá como sello particular la nueva realidad que se vive en el Parlamento alemán.
Enfrentará voces opositoras como nunca antes. Por un lado, está la Izquierda y los Verdes, y por el otro, los liberales FDP, liderados por el provocador Christian Lindner, y los ultranacionalistas del partido Alternativa para Alemania (AfD).
Será una partida arriesgada para Merkel, pero ante todo para Alemania, que apostará por más Europa como antídoto para revertir el peligroso avance de las fuerzas populistas de extrema derecha.
“Son años de verdad para la democracia… muchas personas esperan que demostremos que la democracia es capaz de tomar medidas para el futuro”, señaló el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier.
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