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Sao Paulo.— La defensa del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva continuó ayer analizando las posibles vías jurídicas para lograr su liberación, mientras el Partido de los Trabajadores aseguró que él sigue siendo su candidato a las elecciones presidenciales de octubre “bajo cualquier circunstancia”, y cientos de militantes mantenían la vigilia ante el centro policial en donde está recluido.
Fuentes vinculadas a su equipo de abogados han dicho que una de las posibilidades sería intentar una nueva apelación ante la Corte Suprema, a pesar de que hasta ahora ese tribunal ha negado uno a uno todos los recursos presentadas en favor del ex mandatario, condenado a 12 años de prisión por corrupción y lavado de dinero.
Otro camino sería esperar a que fructifiquen las presiones que ejercen algunos magistrados del Supremo para que sea revisada una decisión que esa misma corte adoptó en 2016, la cual autoriza que un condenado en segunda instancia comience a cumplir su pena, que es el caso de Lula.
Si la decisión adoptada en 2016 por el Supremo fuera revisada, la apuesta del equipo de defensa de Lula es que se vuelva a las normas anteriores, según las cuales una persona sólo puede ir a prisión una vez que se agoten todas las apelaciones posibles, que en el caso del ex presidente aún incluyen dos instancias superiores.
Mientras los abogados se aferran a esa posibilidad, cientos de militantes han mantenido una vigilia en los alrededores de la sede de la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba, a donde Lula fue trasladado el sábado.
Desde ese campamento, la presidenta del Partido de los Trabajadores, Gleisi Hoffmann, destacó: “Estamos aquí para reafirmar la candidatura del presidente Lula. Es nuestro candidato bajo cualquier circunstancia”. El líder de la izquierda, de 72 años, es el favorito para ganar los comicios con un tercio de los votos, lejos de su rival más directo, el ultraderechista Jair Bolsonaro, según las encuestas.
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