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Si de algo podía presumir la Selección Mexicana era de su Tridente. De su ataque. De sus dos extremos y su delantero.
Todos europeos.
Hace 15 días, Jesús Manuel Corona sufrió una doble factura, peroné y ligamentos, que en este momento lo tiene fuera de la Copa del Mundo.
Ayer muy temprano, en el calentamiento del juego entre el Wolverhampton y el Southampton, Raúl Jiménez, quien sería suplente, tuvo una sobrecarga muscular, lo que no lo dejó participar en el juego.
Es la segunda lesión del delantero en lo que va de la temporada, y aunque en el club reportaron sólo una sobrecarga, el que las dolencias sean tan recurrentes ya preocupa.
El Wolverhampton obtuvo su primera victoria del torneo, ganando 1-0 Southampton.
Se temía lo peor, un fuerte golpe en el pómulo, pero al paso de las horas, la directiva napolitana reportó que sólo había sido el golpe y el mexicano podría volver a los entrenamientos en los próximos días. Nápoli derrotó 2-1 a Lazio.
El Chucky ha sido de los jugadores más golpeados de la Selección Mexicana. Los defensores han ido en pos del delantero mandándolo hasta la mesa de operaciones.
Gerardo Martino, técnico de la Selección Mexicana, oculta la preocupación con la resignación. “Cuando los hemos tenido, no han funcionado como uno quisiera, y ahora, en los últimos meses no los hemos podido juntar por temas de salud”, ha mencionado.
Sea como sea, el Tridente mexicano está en peligro de conformarse en Qatar.
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