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La Cartilla Moral que AMLO desempolvó

El libro que distribuye el gobierno de Andrés Manuel López Obrador es una adaptación de la Cartilla Moral escrita en 1944 por el ensayista mexicano Alfonso Reyes, a petición del Secretario de Educación. Se imprimieron 10 millones pero nunca se repartieron
El escritor Alfonso Reyes
19/01/2019
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Texto: Nayeli Reyes
Fotografía actual: German Espinosa
Diseño Web: Miguel Ángel Garnica
 

Hace unos días el presidente Andrés Manuel López Obrador repartió los primeros 10 mil ejemplares de un contenido llamado Cartilla Moral. Antes de llegar a Valle de Chalco, directo a las manos de las personas del Estado de México, el texto recorrió un largo camino histórico y editorial.

Todo comenzó 75 años atrás, cuando Jaime Torres Bodet, que estaba a cargo de la Secretaría de Educación Pública (SEP), pidió al ensayista y escritor mexicano Alfonso Reyes una obra para utilizarla como material educativo de una Campaña Nacional contra el Analfabetismo, así fue como el regiomontano universal escribió la Cartilla Moral.

Era 1944, se acababa de promulgar la Ley de emergencia para la campaña nacional contra el analfabetismo, ésta determinaba que las personas mexicanas que supieran leer y escribir debían enseñar a quienes no tuvieran esos conocimientos (en ese momento eran cerca del 80 por ciento de la población).

El propósito de Torres Bodet, de acuerdo con Felipe López Veneroni, académico de la UNAM, era promover principios de carácter ético-normativo y de moralidad pública, como respeto por la vida, tolerancia a la diferencia, empatía y responsabilidad individual hacia el entorno social.

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Jaime Torres Bodet fue el tercer titular de la SEP con Ávila Camacho, ninguno de los anteriores pudo diseñar una política educativa satisfactoria. En la imagen se le observa entregando libros de texto gratuitos en los años 60.

El contenido original consistía en 14 lecciones para orientar al lector en varios temas: el individuo, la familia, la sociedad, el derecho, el Estado, la cultura y la escuela, además, también exhortaba a amar y respetar al planeta como exigencia moral.

En los 40, durante su discurso de admisión a la Academia Mexicana, Jaime Torres Bodet definió lo que consideraba el “problema candente” de su tiempo: “una crisis ética”. López Veneroni explica que en ese momento México apenas salía de la violencia del periodo revolucionario.

El investigador detalla que además se vivía la impresión de una guerra mundial, ya eran conocidos los campos de exterminio de los nazis. En este contexto, para Torres Bodet era urgente reconectar la ciencia y la tecnología con las humanidades y la cultura.

La educación era fundamental en su objetivo, cambió su orientación de “socialista” a “democrática” al modificarse el Artículo 3° constitucional.

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Torres Bodet buscaba fomentar en los mexicanos el interés por el progreso del país, más allá de las expresiones de patriotismo; mientras que el ciudadano pretendido por Reyes en la Cartilla Moral era más universal: solidario con las otras naciones y enfocado a la moral.

En tanto que la socióloga Virginia Hernández explica en una investigación de la UNAM que la Cartilla Moral de Reyes respondía a las demandas de la época, su objetivo era crear un nuevo ciudadano, además sintetiza el pensamiento político-ético-cultural del autor.

“En este esfuerzo sin precedente se editaron 10 millones de cartillas, no sólo en español, sino en los idiomas indígenas, de cuadernos de escritura en todo el ámbito nacional… aunque editado, no fue distribuido ni en su momento ni durante el sexenio de Adolfo López Mateos, ni con Carlos Salinas de Gortari”, afirma Hernández.

La socióloga dice que por razones que se ignoran, el mismo Torres Bodet la dejó fuera de circulación a pesar de que él la había solicitado al ensayista Alfonso Reyes y coincidía con la política que él impulsaba priorizando la unidad nacional.

A parecer de López Veneroni, esta cifra no es inverosímil, pues para ese año no existía el programa de libros de texto gratuitos: “Es muy probable que aun cuando se editaran no se llegaron a distribuir porque, en aquella época, cuando se acercaba el cambio de gobierno…prácticamente se suspendían todos los proyectos y programas del gobierno en turno para no opacar al candidato. Seguramente esas cartillas quedaron embodegadas o se destruyeron para reutilizar el papel en otras cosas.”

En aquel entonces el padre del investigador, Felipe López Rosado, era un funcionario de la SEP. Aunque no le dijo qué había pasado con dichos ejemplares, sí le contó que Torres Bodet le encomendó la búsqueda de autores que trabajaran escritos para fomentar los valores, su padre trabajó tres textos que editó en Porrúa, “quizás consciente de que la edición oficial corría el riesgo de perderse”.

 Otras ediciones, otras polémicas
 

“Estas lecciones fueron preparadas al iniciarse la ‘campaña alfabética’ y no pudieron aprovecharse entonces. Están destinadas al educando adulto, pero también son accesibles al niño”. Con estas palabras Alfonso Reyes abre la lectura de la Cartilla Moral en el Prefacio de la edición que publicó en 1952 por su cuenta, poco tiempo antes de morir.  

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Adolfo L. Caicedo dijo: “Reyes enseña los vasos comunicantes entre culturas que le permitan promiscuar en el más alto sentido para la poesía”. Aquí el ensayista Alfonso Reyes sonriendo con un libro en sus manos.

Pasaron 40 años más y el texto estuvo en silencioso movimiento, hasta el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, cuando Ernesto Zedillo estaba a cargo de la SEP. En esos años se pidió a José Luis Martínez, un discípulo de Reyes, que actualizara la Cartilla Moral, “esto fue en el año de 1992 y se tiraron 700 mil ejemplares, pero dirigidos a los maestros, es decir, era un material de apoyo para la docencia y la formación de profesores”, subraya López Veneroni.

El profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales comenta que ese proyecto no fue bien visto e incluso varios ejemplares se retiraron de circulación, “el argumento entonces, como ahora, era que el Estado no tenía por qué normar la moral de los ciudadanos ni de los maestros”.

Esta adaptación de 1992 de la obra de Reyes fue retomada ahora por el gobierno de López Obrador, acompañada de una advertencia suya: “La difusión de la Cartilla Moral de Alfonso Reyes es un primer paso para iniciar una reflexión nacional sobre los principios y valores que pueden contribuir a que en nuestras comunidades, en nuestro país, haya una convivencia armónica y respeto a la pluralidad y a la diversidad”.

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El presidente Andrés Manuel López Obrador presentó, el pasado 13 de enero, la pensión para el bienestar de las personas adultas mayores, acompañado por el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo. En el lugar también entregó la cartilla de valores a los asistentes, en su mayoría adultos mayores. Foto: German Espinosa/ EL UNIVERSAL.

Nuevamente este contenido de Reyes no fue bien recibido por algunas personas, a la crítica se ha sumado el cuestionamiento de su vigencia y la ausencia de lenguaje inclusivo, por ejemplo, para referir a la humanidad usan términos masculinos como “el hombre”.

La polémica, a consideración de López Veneroni, se debe al término “moral”, el cual es en principio sospechoso hoy en día en el marco de los Derechos Humanos; asimismo, existe la percepción de que es un texto obligatorio, “las normas jurídicas son de observancia obligatoria. Las normas morales son, más bien, cuestión de educación y de elección personal”.   

“Desde mi punto de vista lo que hizo Reyes fue rescatar ese sedimento ‘espiritual’ que está en la raíz misma de las culturas occidentales y proyectarlo de modo tal que pudiera ser comprendido por una sociedad…No creo que estos valores sean anacrónicos. En todo caso lo que ha cambiado es que algunas de las formas de convivencia e interacción sociales contemporáneas no estaban explícitamente contempladas”, explica López Veneroni.

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Imagen de un manuscrito de Alfonso Reyes dedicado a Salvador Cruz. Tiempo después de la muerte de Reyes, Jaime Torres Bodet afirmó sobre él: “se dio cuenta, a tiempo, de que el mayor pecado de la inteligencia contemporánea, según dijo, es la desconfianza para la poesía”. 

El asunto, señala, es armonizar los valores de dicho escrito con los temas actuales, aunque hay cuestiones que no han perdido su vigencia sino que se ha vuelto urgente discutirlos, revalorarlos y adoptarlos, como la honestidad en la administración pública y la prudencia en las relaciones humanas.

“Si la publicación de esta Cartilla sirve para que un mayor número de gente se interese por saber quién fue Alfonso Reyes, cuándo fue originalmente escrita y qué otras obras produjo, vamos de gane. Sería un modo de reconectarnos entre nosotros”, concluye López Veroni, también Defensor de la Audiencia de Canal Once.

"La moral es un árbol que da moras…”, decía el político Gonzalo N. Santos en el siglo pasado. En esa época también vivió Alfonso Reyes, cuyas ideas probablemente no han parecido a quienes prefieren la definición frutal de la moral.

En la imagen comparativa de los años 60 se observa al entonces secretario de Educación, Jaime Torres Bodet, entregando libros de texto gratuitos a niñas estudiantes. No se trata de la Cartilla Moral puesto que ésta nunca se distribuyó.

Fotografías antiguas: Archivo EL UNIVERSAL

Fuentes:
*  La cartilla moral, expresión de la visión política de Alfonso Reyes para la cultura y sociedad mexicanas, tesina de Virginia Hernández Vázquez  (UNAM, 2000)
*  Libro Curriculum Vitae. Jaime Torres Bodet (México, 1963)
*  Hemeroteca EL UNIVERSAL
*  Entrevista con Felipe López Veneroni, Profesor-Investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, adscrito al Centro de Estudios Teóricos y Multidisciplinarios en Ciencias Sociales y Defensor de la Audiencia de Canal Once de televisión

 

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