Teotihuacán, Méx.— Frente a la Pirámide del Sol en la zona arqueológica de Teotihuacán, Enrique y su familia dibujaron un pequeño círculo y se sentaron para meditar, cargarse de energía y dejar atrás los problemas que les aquejan, pensando en renovarse y agradecieron a los dioses por la oportunidad de hacerlo, en lo que consideran es una reliquia que les da vida.
“Recordemos que somos energía y que somos uno con el universo”, dijo el señor Enrique, luego de terminar con el ritual que hizo en el marco del inicio de la primavera y comenzar un nuevo ciclo encaminado a la tranquilidad.
Durante el proceso de meditación se tomaron de las manos, agacharon un poco la cabeza y cerraron los ojos durante algunos minutos, para después compartirse un mensaje de reflexión y motivación con el propósito de fortalecer su lazo familiar.

Al lado de ellos caminaban turistas extranjeros y nacionales, la mayoría vestidos de blanco, algunos en su totalidad, otros solo usando una prenda de ese color y entre esa multitud que se tomaba fotos familiares, selfies en pareja y que elevaban sus manos hacia el cielo con las palmas abiertas, estuvo Yadira Ortiz, originaria de Oaxaca, quien visitó por primera vez la zona arqueológica.
“Por fin se me hizo”, declaró Yadira, quien viajó con el objetivo de recargarse de energía y conocer el sitio junto a su hija, misma que tomó distancia para fotografiarla y tomarle video.
Alejandro Javier, de nacionalidad cubana y que desde hace un año vive en Tlaxcala, salió de su casa alrededor de las 9 de la mañana para llegar a la zona arqueológica junto con su esposa.
Antes de entrar, hizo fila por espacio de 40 minutos para poder comprar sus boletos e ingresar y disfrutar de la actividad turística, de la cual supo a través de conocidos que le contaron sobre las pirámides y la posibilidad de tomar energía.
“Sí creo que uno puede cargarse de energía, es importante. Es una experiencia nueva, nunca habíamos venido a una pirámide y nos emociona mucho”, mencionó Alejandro, al pie de la Pirámide del Sol, la cual tiene una altura aproximada de 65 metros y una base de casi 225 metros por cada lado.
Con emoción, Yésica, una joven de 27 años, narró su primera visita a las pirámides, luego de caminar desde la Calzada de los Muertos, para tomarse fotos en la Pirámide de la Luna, hasta llegar a la Pirámide del Sol, donde levantó sus manos al cielo con la finalidad de tomar energía que le ayude a cerrar un ciclo y comenzar otro.
“Ya es momento de soltar la energía pesada y sentirme mejor, más renovada. Sentir todo esto es de beneficio para uno mismo y es increíble, ver 2 mil años de historia. Estoy sorprendida de tantas cosas que ves”, expresó.
Pilar Araiza y José Vázquez, un matrimonio que habita en San Martín de las Pirámides, contó que cada tres años llegan para hacer su ritual y recargarse de energía.
“Venimos a tomar un poco de energía y a seguir la tradición que nos dejaron nuestros antepasados. La energía nos mantiene de pie”, comentaron en el terreno de la antigua ciudad donde los teotihuacanos edificaron las pirámides con piedra volcánica roja, alrededor del año 100 a.C.
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