La diputada local del PAN Olivia Garza propuso que los bares, restaurantes y hoteles que se ubiquen en zonas de alta incidencia delictiva cuenten con arcos detectores de metales para garantizar la seguridad de las personas.

Durante la sesión de la Comisión Permanente del Congreso de la CDMX, la legisladora presentó una iniciativa para modificar la Ley de Establecimientos Mercantiles para que los negocios de impacto zonal y los de impacto vecinal, con aforo superior a 40 personas o ubicados en zonas de alta incidencia delictiva determinadas por la Secretaría de Seguridad Ciudadana y el Instituto de Verificación Administrativa, cuenten con arcos detectores de metales o detectores portátiles en cada acceso, así como con sistemas de seguridad y personal capacitado, conforme a los lineamientos que emita la autoridad competente.

Olivia Garza recordó que la Ley de Establecimientos Mercantiles ya contempla la instalación de estos mecanismos de seguridad en determinados giros; sin embargo, advirtió que en muchos casos esta obligación se ha convertido en “letra muerta”, por lo que planteó reforzar su cumplimiento y ampliar su aplicación ante la nueva realidad de violencia.

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“No estamos inventando una nueva medida de seguridad, estamos pidiendo que se cumpla lo que ya existe y que se fortalezca. Un detector de metales puede ser la diferencia entre detener un arma en la entrada o permitir que llegue hasta una mesa y termine en una tragedia”, señaló.

Recordó el caso ocurrido en un bar de la alcaldía Álvaro Obregón, donde una riña que inició al interior del establecimiento escaló hasta convertirse en una balacera que dejó cuatro personas asesinadas, situación que, dijo, evidencia la necesidad de reforzar los controles de acceso.

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Señaló que, aunque la seguridad pública corresponde al Gobierno, los establecimientos también tienen una responsabilidad con sus clientes y trabajadores, pues son quienes deben garantizar que dentro de sus instalaciones existan condiciones mínimas para una convivencia segura.

“Una pelea dentro de un establecimiento no debería terminar en una balacera. El problema no empieza cuando alguien dispara; empieza cuando permitimos que una persona armada ingrese a un lugar donde hay familias, jóvenes y trabajadores”, sostuvo.

LL

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