Naucalpan, Méx.— “Nos llena de orgullo que lo que nació en nuestras manos va a ser ondeado en algún lado del país”, dice Nicolás Vera, de Mundo Bandera, empresa dedicada a la fabricación de este símbolo patrio desde hace más de 30 años.
Nicolás es la tercera generación que toma las riendas de la empresa que comenzó como un emprendimiento de su tía Marisol Ángeles Ortega y su mamá, “con la necesidad de sacar adelante a una familia”.
La mamá de Marisol, cuenta Nicolás, “tenía conocimiento en el tema de costura y de ahí empezaron con el tema pionero en fabricar banderas”.

En ese entonces, recuerda, había menos tecnología y el trabajo dependía de las manos. Hoy las máquinas forman parte del proceso, pero la confección continúa a cargo de costureras y bordadoras.
“Seguimos con un proceso artesanal y en esta parte ya combinamos la parte de la experiencia y la tecnología con la confección que es la parte de las costureras”, explica Nicolás Vera.
La producción se mantiene entre los municipios de Naucalpan y Tlalnepantla. Su planilla laboral está conformada por trabajadores de Atizapán de Zaragoza, Tlalnepantla, Villa del Carbón y Nicolás Romero.
“En septiembre, cuando las calles, escuelas, oficinas y edificios públicos comienzan a llenarse de verde, blanco y rojo, detrás de cada bandera existe un proceso que pocas veces se ve”, reconoce Nicolás.
Parte de la fabricación de ese espectáculo tricolor comienza en este taller de Naucalpan, con el diseño de la Bandera de México. Ahí se define el material con el que será plasmado el Escudo Nacional y el uso que tendrá la pieza para determinar la técnica, la tela y los acabados.
Para elaborar la Bandera de México, se siguen protocolos establecidos en un permiso del gobierno. “Con base en lo que nos dice el permiso fabricamos la bandera, no podemos alterar las proporciones del escudo, colores”, señala Vera.
El trabajo continúa con la tela. La mayoría de los materiales que utilizan son de origen mexicano, aunque existen pedidos que requieren telas de otros lugares.
Para la producción a gran escala se utiliza una calandra en banderas que llevan el Escudo Nacional en digital. La tinta se aplica mediante calor, que puede llegar hasta los 204 grados Fahrenheit y los trabajadores deben cuidar que la tela no se estire, no se arrugue y que el diseño no se contamine.
En las piezas bordadas, el trabajo cambia. Cada bandera se realiza de manera individual y el Escudo Nacional se forma con puntadas de alta densidad.
La empresa fabrica distintos tipos de bandera. La más utilizada por escuelas, instituciones privadas y oficinas de gobierno lleva el Escudo Nacional bordado con hilos de colores. Para honores a la bandera y en exteriores, el símbolo patrio es digital. Existe otra que utiliza hilo dorado metálico y que tiene demanda en oficinas de gobierno, presidencias y ayuntamientos.
El uso determina también la técnica. Una bandera puede tardar entre uno y dos días en fabricarse, según sus características. Pero cuando las dimensiones aumentan, el proceso cambia.
Las banderas monumentales, a partir de tres metros de alto por cinco metros de largo, requiere una técnica en donde el diseño del Escudo Nacional deja las máquinas y pasa al pincel.
En Tlalnepantla, la empresa cuenta con entre dos y tres artistas que se encargan de pintar los escudos al óleo, el cual se aplica en las piezas más grandes que fabrica la empresa y que alcanzan 17 por 30 metros.
Una sola bandera monumental puede requerir entre cinco y ocho días de trabajo únicamente para pintar el Escudo Nacional, dependiendo de sus dimensiones. En una pieza de 17 metros, el trabajo puede superar los ocho días.
“Se pinta al óleo cuando ya no hay infraestructura para poder manipular la impresión ni el bordado; ahí forzosamente debe de ser pintado”, explica Vera.
El proceso también marca una diferencia frente a las banderas que llegan de China.
Nicolás Vera reconoce que la presencia de estos productos aumentó, pero considera que atienden a otro sector del mercado. Mientras unos compradores buscan precio y volumen, aquí se apuesta por los materiales, los acabados y el proceso de fabricación.
Por eso no considera que las banderas chinas sean una competencia directa para la empresa mexiquense.
“Al final, lo que nos hemos enfocado en estos años de experiencia en la fabricación de banderas es seguir perfeccionando este arte para que el público siempre se lleve un producto premium; entonces, para nosotros no es competencia el producto chino.”
Nicolás Vera señala que la pieza no termina en la tela, el hilo o la tinta, ya que “la Bandera de México es una leyenda viviente”.
Recuerda que el Escudo Nacional remite a la leyenda de la fundación de México-Tenochtitlan: el águila sobre el nopal mientras devora una serpiente. Para Vera, ese símbolo representa la historia.
Por eso, cuando una bandera sale del taller no sólo deja atrás un proceso de fabricación. Lleva el trabajo de quienes cortaron la tela, cuidaron la impresión, hicieron las puntadas, realizaron las uniones o, en el caso de las monumentales, pintaron el escudo a mano.
“En septiembre, esa bandera estará en las calles. Y detrás de ella estarán todas esas manos”.
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