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Greñudos, tusados, con el tinte deslavado o casi rapados, así es como cientos de capitalinos hoy saldrán en busca de una de las estéticas que reinician actividades, luego de varios meses que cerraron sus puertas ante la pandemia por el coronavirus .
Aunque el panorama que encontrarán será diametralmente opuesto a lo que era antes. Las citas son obligatorias, así como la sana distancia y con horarios especiales de funcionamiento, todo con la finalidad de evitar contagios.
Si bien estuvo prohibido la prestación de este servicio, hubo quienes por la necesidad de conseguir un ingreso y mantener a su familia, literalmente, se la jugaron subiendo la cortina antes de tiempo.

“Los ahorros se terminaron, me era necesario volver a trabajar, pues la renta seguía corriendo y los gastos al estar en casa se incrementaron”, comentó y recordó que su estética estuvo cerrada durante dos meses por acatar las medidas que impuso el Gobierno capitalino.
Al inicio la preocupación de contraer el virus fue lo que predominó, pero con el transcurso de los días y los gastos de permanecer en casa, la cuarentena de Josefina y su familia se tornó en días de estrés, tristeza y preocupación.
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Josefina mencionó que tomar estas medidas es de suma importancia, ya que no sólo se trata de cuidarse a uno mismo, sino de hacerlo entre todos, porque le sigue sorprendiendo que haya gente que aún no crea en el virus: “Por ellos es que hay que protegernos más y tomar estas medidas ayudará a que nuestra economía se reactive”.
Con sólo un par de días abierto, Josefina aseguró que sus precios los mantendrá, para así cuidar el bolsillo de sus clientes, pese a que ahora hay gastos extras, como los sanitizantes, el jabón, toallas desechables, gel antibacterial y cubrebocas, por si algún “incrédulo” llegara a solicitar sus servicios sin traer consigo uno.
“Mis clientes llegan greñudos, porque les daba miedo cortarse el cabello o ser tusados”, como Alejandro, quien comenta que su mamá le cortaba el cabello, o Antonio, quien intentó cortarlo y terminó por raparse y teñírselo; “ahora vengo a qué Josefina lo arregle”.
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