El jugo de apio es una opción para elevar el consumo de verduras en la alimentación diaria, sobre todo en quienes buscan bebidas naturales y fáciles de preparar.
Pese a sus beneficios, no todas las personas deberían consumirlo por ciertas condiciones de salud, medicamentos o intolerancias. Si quieres saber quiénes son, continúa leyendo.
De acuerdo con un artículo del sitio especializado Tua Saúde, escrito por la nutricionista Karla Leal, el consumo de jugo de apio ofrece ventajas como:

Ésta bebida puede favorecer la salud cardiovascular por su contenido de potasio, mineral que mantiene la presión arterial estable porque relaja los vasos sanguíneos, y también ayuda a la eliminación del exceso de sodio.
Otro beneficio es que su consumo reduce los niveles de colesterol LDL (conocido como "malo") y los triglicéridos, esto gracias a que previene la acumulación de placas de grasa en las arterias.
Por su alto contenido de agua y potasio, el consumo de apio puede ayudar a eliminar los líquidos y mantener las vías urinarias limpias, previniendo la acumulación bacterias y hasta la formación de cálculos.
Dicha verdura contiene compuestos como las ftalidas, que controlan los niveles de glucosa en sangre.
Pero además, esas sustancias auxilian a las células del páncreas encargadas de producir insulina, lo que permite que el organismo aproveche mejor la glucosa.
Finalmente, el jugo de apio contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico por su aporte de apiuman, flavonoides, ftálidas y vitamina C.
En conjunto, estos nutrientes hacen frente a los procesos inflamatorios del cuerpo y protegen las células frente al daño oxidativo.
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De acuerdo con el sitio de salud Banner Health, aunque el jugo de apio puede formar parte de la alimentación diaria en la mayoría de personas, para los siguientes grupos se recomienda moderar o descartar tu ingesta:
Las personas con SII o que sufren de gastritis u otros problemas digestivos deberían evitar la bebida porque empeora síntomas como la inflamación abdominal.
Este jugo no es apto para personas que toman medicamentos para controlar la presión arterial, ya que podría ocasionar que los niveles bajen más de lo esperado.
La alergia al apio se manifiesta con síntomas como hinchazón en los labios, urticaria, enrojecimiento en la piel, dolor de estómago y náuseas.
La endocrinóloga Kim Chin, en un artículo para el portal Healthline, explica que al momento de licuar el apio y remover su tallo se elimina gran parte de su fibra, lo que disminuye la saciedad.
Dado que este alimento contiene psoraleno, compuesto presente en algunas frutas y verduras, puede reaccionar al entrar en contacto con la luz solar.
A su vez, ello provoca fitofotodermatitis, inflamación de la piel que se manifiesta con manchas, irritación e incluso ampollas.
La especialista señala que este tipo de reacciones ocurren, principalmente, cuando se toma en cantidades excesivas.
Sin duda, el jugo de apio es una excelente bebida. Un vaso al día no representa un riesgo, pero sí es importante monitorear la respuesta del cuerpo al consumo.
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