Hay algo que sigue marcando el ritmo de esta ciudad: comer en la calle. No como excepción, sino como hábito. Entre trayectos, citas o puro antojo, la aparece donde tiene que estar: en una esquina, en un carrito, en una barra improvisada que resuelve el día sin demasiadas explicaciones.

No es algo nuevo. Comer en el espacio público ha sido parte de la vida en la Ciudad de México desde hace siglos. El puesto de lámina no necesita reinventarse: sigue haciendo lo suyo. Lo que cambia es la oferta que empieza a rodearlo. Proyectos que toman su lógica —rapidez, cercanía, antojo inmediato— y la reinterpretan desde otros códigos. Ahí es donde la conversación se pone interesante.

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Lady boy: cocina tailandesa en la Roma

Uno de esos casos es Lady Boy, en la esquina de Durango y Tonalá, en la Roma. Un rincón de comida tailandesa marcado por un tigre neón y un aroma constante a chile y especias. El menú es breve, no hay bancos, y basta con que llegue el primer plato para que la ciudad se diluya un poco.

Todo alrededor suma: canciones en tailandés, refrescos embotellados, dulces en bolsita, figuras religiosas, fotografías que conviven con los ingredientes que usan los dos cocineros detrás de la barra. Trabajan en silencio. No hay demasiada interacción, y eso rompe con la idea del puesto donde todo es conversación. Aquí la conexión está en la comida.

El moo ping —brocheta de cerdo marinada en ajo, soya y leche de coco— llega pequeño pero preciso, con ese equilibrio entre dulzor y grasa que abre el apetito. La papada de cerdo (kor moo yang), recomendación de la casa, es jugosa, bien asada, con una salsa de tamarindo y chile que empuja sin pedir permiso. El cebollín, el perejil y las láminas de pepino ayudan a equilibrar, aunque uno agradecería algo más de acompañamiento —un poco de arroz— para cerrar mejor el plato.

El Som tum tang (ensalada) la preparan con chayote, chile, ajo, lima, camarón seco y nam pla, con ejotes, jitomate, germen de soya y cacahuate. Foto: Diana Féito
El Som tum tang (ensalada) la preparan con chayote, chile, ajo, lima, camarón seco y nam pla, con ejotes, jitomate, germen de soya y cacahuate. Foto: Diana Féito

La som tum tang, versión con chayote de la ensalada clásica, refresca y ordena: chile, ajo, lima, camarón seco y nam pla, con ejotes, jitomate, germen de soya y cacahuate. Crujiente, ácida, bien armada. El khao soi, curry rojo con leche de coco y mezcla de hongos, tiene buen juego de texturas con fideos crujientes y cocidos, pero se queda un poco corto en profundidad. Tal vez el orden no le ayudó. Para beber, lo básico: refrescos, agua mineral o cerveza sin alcohol. Sin rodeos.

¿Qué pedir en Extra Extra en la Narvarte?

En otro punto de la ciudad, en la Narvarte, está Extra Extra. Un puesto de lámina que funciona como venta de publicaciones, fanzines y curiosidades… y también como barra de café. Las mesas —huacales de plástico— aparecen sobre la banqueta con charolas de aluminio y papel a cuadros. Todo es temporal, todo se arma y se desarma.

Puedes pedir desde una prensa francesa hasta un horchata brew con una dona o galleta. El Aloha Marajá —con dulce de leche, cold brew, leche de avena y crema batida— es popular, aunque si no buscas tanto azúcar, un del día o de método (kalita o prensa francesa) funciona mejor. Simple, sin pretensión.

Dona en Extra Extra. Foto: Diana Féito
Dona en Extra Extra. Foto: Diana Féito

Hay vecinos, ciclistas que hacen una pausa, gente que se queda un rato y luego sigue. Más que destino, es un punto de paso con personalidad. Y antes de irte, vale la pena asomarse a la parte trasera: casi siempre hay un mural distinto o alguna colaboración en proceso.

Entre Lady Boy y Extra Extra, la comida callejera no desaparece: se adapta. Y aunque estos proyectos muestran una cara distinta —más pensada, más intervenida—, la calle sigue siendo mucho más amplia que eso. Hay cientos de puestos en la ciudad: de tacos de mixiote, de birria, de jugos, de quesadillas. Algunos extraordinarios, otros no tanto. Yo misma he escrito de ellos aquí.

Pero esta vez quise detenerme en estos otros formatos. No porque sean mejores, sino porque dicen algo de cómo está cambiando la forma en la que comemos. Y en esta ciudad, eso también vale la pena observar.

Lady boy

  • Dirección: Durango 140 (esquina con Tonalá), col. Roma, CDMX.
  • Horarios: lunes a domingo de 15:30 a 21:00 hrs.

Extra Extra

  • Dirección: Morena 1312, Narvarte, CDMX.
  • Horarios: lunes a viernes de 07:00 a 19:00 hrs. y sábados de 10:00 a 15:00 hrs.

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