Si bien las frutas son reconocidas, principalmente, por su aporte de vitaminas y minerales, también ofrecen otros nutrientes de gran utilidad como los antioxidantes y la fibra.
Otro dato interesante de este alimento es que son precursoras para la formación natural del colágeno, proteína necesaria en todos las etapas de la vida. Por eso, su ingesta no debe pasar desapercibida en la alimentación diaria.
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Al ser una de las proteínas estructurales más importantes del cuerpo, el colágeno ayuda a fortalecer la piel en la capa conocida como dermis, donde su función es asegurar la resistencia mecánica y la firmeza de los tejidos.
Sin embargo, también es indispensable para mantener la integridad de los cartílagos que protegen las articulaciones y contribuye al desarrollo de la masa muscular gracias a la glicina, precursor de la creatina.
Además, la biblioteca médica Mayo Clinic señala que dicha proteína es clave para la salud cardiaca, ya que proporciona estructura a las arterias y previene su debilitamiento. Y por lo mismo, es fundamental para conservar los huesos sanos y firmes.
El problema es que a partir de los 25 años, los niveles de producción orgánica colágeno suelen disminuir entre un 1% y un 2% cada año. Y cuando su síntesis se reduce, en el cuerpo aparecen síntomas como pérdida de volumen facial, debilidad muscular, menor movilidad de las articulaciones y hasta problemas digestivos.
No obstante, el consumo de frutas puede ayudar a estimular su producción.
Aunque existen suplementos de colágeno, los expertos en salud recomiendan priorizar siempre la alimentación para obtener este nutriente. La carne, pollo, pescado y huevo son fuentes naturales y las de mayor aporte.
En el caso de las frutas, como tal no tienen colágeno, pero sí actúan como precursoras en la formación de la proteína. Si quieres añadirlas o incrementar su consumo es tu dieta diaria, aquí te presentamos 5 opciones:
El limón, la naranja, la mandarina y la toronja aportan vitamina C que, de acuerdo con el sitio especializado Healthline, es precursora de la producción de procolágeno, sustancia clave para la síntesis del colágeno. Además, sus antioxidantes ayudan a proteger las células del daño causado por los radicales libres.
Además de contener antioxidantes, que protegen a la piel del estrés oxidativo y del envejecimiento prematuro, los frutos rojos también son una excelente fuente de vitamina C.
En conjunto, sus nutrientes ayudan a mantener la elasticidad cutánea y a prevenir la degradación del colágeno.
El consumo regular de papaya podría mejorar la pigmentación de la piel y mejorar su textura general. Y es que, de igual manera, aporta vitamina C, vitamina A y papaína, que promueven la renovación cutánea y favorece el metabolismo del colágeno.
Es rica en elagitaninos y polifenoles, compuestos que promueven la producción de colágeno y protegen contra el fotoenvejecimiento. Asimismo, contiene punicalagina, antioxidante conocido por inhibir la degradación de esta proteína en la piel.
Finalmente, estas frutas son ricas en betacaroteno y vitamina A, nutrientes que contribuyen a la reparación celular y a la regeneración del colágeno.
La piña, además, contiene bromelina, enzima que ayuda a reducir la inflamación y favorece la cicatrización de la piel.
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