La relación actual entre los gobiernos de México y Estados Unidos se ha caracterizado por la insistencia del presidente Donald Trump en ampliar la participación de su país en el combate al crimen organizado, y una postura firme por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum en rechazar cualquier forma de injerencia.

La presencia de dos presuntos agentes de la CIA en un operativo en Chihuahua para el desmantelamiento de laboratorios de drogas puso de nuevo sobre la mesa los límites en la cooperación bilateral.

“No teníamos conocimiento de que hubiera un trabajo directo entre el estado de Chihuahua y personal de la Embajada de Estados Unidos en México".

“Entonces, estamos pidiendo toda la información al gobierno de Chihuahua, y también al gobierno de Estados Unidos, y revisando si hay alguna violación a la Ley de Seguridad Nacional”, expuso la Presidenta el lunes durante su conferencia de prensa.

Sheinbaum ha insistido en que la cooperación bilateral continuará, pero limitada al intercambio de información, sin permitir operaciones conjuntas ni presencia militar extranjera en territorio nacional.

El pasado 13 de marzo expresó que rechazó directamente un ofrecimiento de apoyo del gobierno estadounidense para intervenir en México.

“Dijimos que no, orgullosamente no”, afirmó Sheinbaum en Colima, al señalar que en la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad, el respeto a la soberanía nacional no está sujeto a negociación.

Previamente, el 5 de enero, la Mandataria descartó de manera tajante cualquier intervención militar extranjera, al sostener que “no ayuda” y que los problemas de seguridad deben resolverse con una estrategia propia, basada en la atención a las causas y el fortalecimiento institucional. La postura se remonta también a finales de 2025. El 18 de noviembre, la Presidenta rechazó públicamente una propuesta de intervención militar de Estados Unidos, recordando incluso antecedentes históricos para subrayar que México no aceptará incursiones extranjeras.

El 3 de mayo de 2025, Sheinbaum confirmó que rechazó una propuesta directa de Donald Trump para enviar tropas a México, subrayando que la soberanía “no está en venta”.

En contraste, Trump ha mantenido una postura más agresiva. En distintos momentos ha planteado la posibilidad de una intervención más directa contra los cárteles, e incluso ha llegado al extremo de sugerir acciones unilaterales.

En este contexto, la Mandataria ha sostenido una línea constante: diálogo con Washington, pero con límites claros. Frente a la insistencia de Trump, su respuesta se ha mantenido sin cambios: colaboración sí, intervención no.

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