Por Felipe de Jesús González

Cada 28 de junio se conmemora el Día Internacional de la Afasia, un trastorno del lenguaje que afecta a millones de personas en el mundo, principalmente después de un Evento Vascular Cerebral. Esta efeméride nos recuerda que lo que está en juego es un derecho humano fundamental: el derecho a comunicarse.

La afasia no significa pérdida de inteligencia, sino pérdida de acceso al lenguaje. En sociedades que privilegian la rapidez y el consumo, quienes viven con esta condición suelen quedar invisibilizados, marginados y sin acceso a terapias adecuadas.

En México, organizaciones como Afasia por Latinoamérica han demostrado que la rehabilitación no es solo un asunto médico, sino también cultural y social. Sus talleres de música, literatura y actividades manuales son espacios de dignidad, donde las personas recuperan voz y presencia.

Del 28 de junio al 4 de julio, Afasia por Latinoamérica y Afasia Contacto presentarán las exposición “Voces de la Afasia” en el Cinema Plaza Loreto, en la Ciudad de México. La muestra reunirá obras gráficas y escritas realizadas por personas con afasia, sus familiares y especialistas. La entrada será gratuita.

Estos esfuerzos son prueba de que la sociedad civil está dispuesta a llenar los vacíos que deja el Estado. Voluntarios, terapeutas y familiares han creado redes de apoyo que no solo buscan rehabilitación, sino también inclusión, visibilidad y respeto. Cada taller, cada exposición y cada encuentro comunitario es un recordatorio de que la comunicación es un derecho que no puede esperar.

Los pendientes del Estado

Sin embargo, el Estado mexicano no puede seguir delegando en la sociedad civil lo que debería ser una política pública integral. Los pendientes son claros y urgentes:

Acceso universal a terapias de lenguaje y rehabilitación, sin importar nivel socioeconómico o lugar de residencia.

Capacitación de profesionales de la salud en todos los niveles, para que la afasia sea reconocida y atendida desde el primer contacto médico.

Inclusión laboral que permita a las personas con afasia seguir aportando a la sociedad, rompiendo estigmas y barreras.

Apoyo a familias, que enfrentan depresión, desgaste y aislamiento al acompañar el proceso de rehabilitación.

Cultura de respeto hacia quienes viven con esta condición, para erradicar la discriminación y el silencio impuesto.

La voz que no debe apagarse

El Mes de la Afasia nos recuerda que la comunicación es un derecho, no un privilegio. Cada palabra recuperada, cada gesto entendido, cada canción entonada en un taller es un acto de resistencia contra el silencio impuesto por el daño cerebral.

La sociedad civil ya está haciendo su parte con entusiasmo y creatividad. Ahora corresponde a los gobiernos reconocer que la afasia no es un problema individual, sino un desafío colectivo. Porque cuando una persona pierde el acceso al lenguaje, el mundo pierde un pedazo de humanidad.

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