Por Francisco Suárez Dávila
Pasada la euforia del mundial, nuestro país evidencia un severo deterioro en casi todos los órdenes. Se presenta la necesidad de emprender un amplio y profundo Programa de Reconstrucción Nacional para prevenir una severa crisis. Algunos pensadores y organizaciones de la sociedad civil han identificado esta necesidad y realizado esfuerzos loables, pero a veces predomina la crítica y el diagnóstico, y no las soluciones. Aventuro a plantear algunas propuestas:
1) Como prioridad recuperar la capacidad del Estado Mexicano para gobernar, administrar y enfrentar los grandes retos. Para ello, crear un Gabinete de Unidad Nacional con los mexicanos más competentes (como lo hizo el Presidente Ávila Camacho), sustituir a ministros y funcionarios incompetentes, designados por “cuatismo y lealtad”. Crear una carrera de servicio público. Reconstruir las instituciones fundamentales del Estado Mexicano desmanteladas o destruidas.
2) Restablecer la división de poderes y el estado de derecho. Para ello, reconformar un poder judicial autónomo y profesional, anulando los efectos nocivos de la “deforma” sustituyendo jueces incompetentes “electos”, por juristas de prestigio o emanados de la carrera judicial. Fortalecer al poder legislativo como órgano deliberativo que no sea “oficialía de partes” del Ejecutivo.
3) Estrategia frontal e integral contra la inseguridad, la violencia y el crimen organizado, controlando su participación en actividades electorales y económicas (la grave extorsión) y sus fuentes de financiamiento. Actuar contra las complicidades de “narcopolíticos”, aplicando internamente sanciones ejemplares al nivel que sea.
4) Revertir militarización extrema, cancelando todas las actividades empresariales de las fuerzas armadas en hoteles, ferrocarriles, líneas aéreas, aeropuertos, aduanas; concentrarlas en sus funciones constitucionales de proteger la seguridad nacional y controlar el territorio. Sustituir la Guardia Nacional por una Policía Nacional, bajo mando civil.
5) Reinstalar un sistema de anticorrupción eficaz para hacer frente a la desbordada corrupción (el Huachicol, Segalmex) combatiendo la impunidad. Sujetar las concesiones de obra pública a procesos de licitación y no adjudicación directas.
6) Salir del estancamiento histórico y recuperar un crecimiento mínimo de 4-5% mediante un Gran Acuerdo Nacional, sustentado en un gran Programa Nacional de Inversiones con una Comisión Nacional en la Presidencia, que evalúe la rentabilidad de los proyectos, supervise su ejecución y también racionalice y reoriente el gasto, mediante acciones de impacto, cancelando o redefiniendo proyectos disparatados y ocurrencias, como la refinería subacuática, los nuevos trenes de pasajeros, el Interoceánico con sus “desvíos.”…
7) Apoyo al sector privado garantizando la seguridad jurídica, una política industrial y tecnológica eficaz, con estímulos a la innovación. Sustentar todo en una política de mayor financiamiento a la actividad productiva -un eslabón perdido- tanto por la banca comercial, como reviviendo una banca de desarrollo en manos profesionales, ejecutando programas en sectores estratégicos, como las Pymes.
8) Avanzar en un proceso de consolidación fiscal para corregir un déficit fiscal y niveles de endeudamiento en relación al PIB (60%), para evitar la cancelación del grado de inversión. Ello requiere como condición indispensable una redefinición estructural de Pemex, cuya gigantesca absorción de recursos y deterioro productivo plantea graves peligros financieros.
9) Redefinir la Política Social, ahora orientada a moderar la pobreza mediante dádivas para la compra de votos y no dar los medios para superarla. Ello requiere una política educativa, de salud y de empleo activo. Avanzar hacia un sistema de salud universal, con conectividad de los sistemas que recupere cobertura y acceso a servicios de calidad y distribución de medicinas (no la megafarmacia).
10) Una reforma educativa, como política de Estado, que revierta el criminal deterioro de la calidad y cobertura de la educación básica, y su secuestro por los sindicatos e ideólogos retrógrados. Redefinir sus contenidos por verdaderos expertos con orientación científica hacia la era digital y la IA. Invertir mayores recursos hacia la capacitación del magisterio, la infraestructura, la matrícula y la calidad a todos los niveles.
11) Reconstruir nuestra política exterior prestigiosa. Crear una Comisión en SRE con los mejores diplomáticos e internacionalistas para que la diseñe. Salir del aislacionismo autoimpuesto en foros multilaterales y con los países hermanos de América Latina. Sustituir a los embajadores, “floreros o fantasmas” en cancillerías claves y sustituirlos por embajadores de carrera o personas prestigiosas. No debe concentrarse solo en una política reactiva y defensiva hacia los Estados Unidos, sino diversificar nuestras relaciones.
12) Cualquier plataforma de reconstrucción debe convocar a los jóvenes, atender sus preocupaciones e ideas, e incorporarlos al proceso de discusión y formación de consensos.
Por encima de todo, debe reconstruirse la unidad nacional y eliminar la polarización. Ello pasa por cancelar la conferencia Mañanera que siembra diariamente la confusión, la desinformación, la confrontación, y que no beneficia ni a la sociedad, ni a su Presidenta.
Miembro del Comité de Asuntos Internacionales de El Universal y exembajador de México en Canadá.

