Suchiapa, Chiapas.- La Danza del Calalá (venado) funde en este municipio el sincretismo tradicional católico, que celebra el Corpus Christi, y la danza mítica -legendaria de Los Tigres-Jaguares que rememora la lucha del bien y el mal e implora por lluvias abundantes y cosechas generosas.
Este pueblo de origen zoque, asentado en las proximidades del río Suchiapa , expresa sus creencias con devoción y algarabía. Los protagonistas de las antiguas ceremonias, desde “el alba se asumen tigres, envueltos en el traje del felino que los habita desde la fe de sus abuelos” .
Cuentan que la tradición del Calalá los vuelve a sus orígenes, a la tierra y el agua, para resurgir más fuertes y resistentes para enfrentar los actuales tiempos de aflicción.

Foto: Óscar Gutiérrez/ EL UNIVERSAL
Las estrechas calles rodeadas de casas de adobe y tejas de barro se llenan con los danzantes, hombres , mujeres y niños en procesión, que en las plazas públicas y parroquias bailan al ritmo ancestral de la música del tambor y los carrizos.
Con sus trajes multicolores interpretan a cada personaje de los festejos cristianos - prehispánicos, que se remontan a más de 500 años de tradición en este pueblo del centro- frailesca de Chiapas, cuando se amalgamaron creencias y ceremonias católicas con mitos y leyendas nativos.
La música estridente inunda el centro de la llamada tierra surimba y reúne al Calalá, Los Tigres (jaguares), El Gigante Emplumado (Quetzalcoatl), El Gigantillo (David), Las Reinitas y Los Chamulas .
Foto: Óscar Gutiérrez/ EL UNIVERSAL
Don José Antonio, un músico tradicional cuenta que El Calalá- Venado es el dios de la noche y “baila imparable” contagiado con el ronco sonido del tambor y la delicadeza melódica del carrizo.
El tam - tam que escapa del instrumento de cuero guía al mítico Calalá. Parapetado con un látigo obtenido del disecado miembro viril del toro, azota a los otros protagonistas del ritual, que como los Tigres, huyen de su presencia con donaire y alegoría de pasos.
La danza del Calalá recorre durante la semana calles, plazas públicas, colonias y barrios de Suchiapa. La escenografía es un ritual que implora abundantes lluvias, la conservación de ríos y arroyos para que la comunidad no padezca escasez de lo básico y mantenga su vitalidad con los frutos de “La Madre Tierra” .
Foto: Óscar Gutiérrez/ EL UNIVERSAL
La procesión de varios días concluye el próximo domingo con las festividades del Corpus Christi en altares engalanados con alfombras de flores y velas chisporroteantes, en cuya dedicación abundan en las viviendas de organizadores y carpas aledañas a los templos católicas, abundantes jícaras de pozol (bebida de maíz y cacao), limonada con semillas de chía, tamales de jacuané (hierba santa) y flor de cuchunuc.
Entre sorbos de pozol, lugareños refieren que Lucano Toalá, un lugareño- cuya fotografía se ostenta en el altar de la ermita principal- un día percibió una tenue melodía que lo condujo al tronco de un árbol caído, en cuyo interior innumerables abejas “danzaban” en torno a un retazo de hostia.
Lucano corrió y avisó al pueblo de su hallazgo. La comunidad asomó y observó a “un venado, a jaguares y una serpiente que adoraba el Santísimo Sacramento”.
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