Este año, el Día de las Madres fue un contraste: por un lado, hubo estados que por la contingencia del coronavirus no registraron aglomeraciones, festivales ni celebraciones; mientras que en otras entidades existieron congregaciones masivas.
En Culiacán se desplegó un operativo de vigilancia por aire y tierra para garantizar que no existieran aglomeraciones en centros comerciales, cementerios, iglesias, florerías, restaurantes, pastelerías, playas y las principales avenidas de la capital de Sinaloa por el día festivo.
En el operativo participaron elementos de la Guardia Nacional, el Ejército y la Policía Estatal. Pequeños comercios de comida rápida, ubicados dentro de algunas cadenas comerciales, fueron clausurados al estar prohibida la venta con presencia física de clientes. Además, se realizaron rondines en iglesias con criptas, para garantizar que permanecieran cerradas.

De igual manera, en Yucatán no hubo festivales ni reuniones en plazas comerciales, aunque se observaron largas filas en pastelerías de la ciudad.
En Monterrey, Nuevo León, madres de familia que laboran como doctoras, enfermeras, trabajadoras sociales, recepcionistas y otras áreas de las clínicas del ISSSTE recibieron serenata por parte de elementos de la banda musical de la IV Región Militar.
Algo similar ocurrió en Tamaulipas, donde un mariachi acudió a cantarle a las mamás que trabajan en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Ciudad Victoria, así como a las pacientes internadas.
En Hidalgo, la presidencia municipal de Tula organizó una celebración virtual, que tuvo lugar en la sala de Cabildo de Tula y fue transmitida en vivo por internet.
En todo Guanajuato, pese a las recomendaciones sanitarias, se incrementó la movilización y congregación masiva en el exterior de tiendas de autoservicio, incluso se instalaron tianguis, puestos ambulantes de regalos y abrieron tanto florerías como pastelerías.
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