Para Silverio Palacios el cine mexicano tiene la tarea de dejar de mostrar al país desde la posición de víctima para construir historias que impulsen a sus habitantes a ser protagonistas.

Esa idea encontró el actor detrás de Loco México mágico, cinta dirigida por Carlos Santos, en la que Palacios interpreta a Benito, el presidente municipal de Alvarado, Veracruz, quien está dispuesto a gastar los recursos de su administración en filmar una cinta que promocione a su pueblo y que de paso lance a su hijo al estrellato.

El inconveniente es que nadie en el pueblo sabe hacer cine, por lo que sus habitantes deberán suplir la falta de experiencia y recursos con improvisación y trabajo colectivo.

“Necesitamos ver la película para darnos cuenta de que tenemos la capacidad de competir con otras historias porque esas no nos conciernen, esta sí, ampliamente. Somos una cultura diversificada por muchas razones, pero también policromática y enriquecida porque nos respalda una historia extraordinaria”, señala Palacios en entrevista con EL UNIVERSAL.

Esa transformación, explica, implica cuestionar las imágenes con las que México es presentado fuera de sus fronteras, pues considera que durante distintas épocas la identidad nacional terminó convertida en un producto que respondió a aquello que resultó más fácil y atractivo para vender.

“Ya fuimos en algún tiempo charros, cantores, enamorados, simpáticos, dicharacheros y el cine nos patrocinó esas imágenes. Necesitamos reivindicarnos”, explica.

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Otra arista solo comercial

Esa representación fue sustituida después por otra vinculada al narcotráfico, la delincuencia y la corrupción.

“México, como muchos países, se entregaron a esa inercia del súperdesarrollo, y se corre el riesgo de perder la identidad. Y cuando las etnias y los criterios se convierten en producto de consumo, es donde se extravía la identidad”, añade el histrión.

Loco México mágico, actualmente en salas cinematográficas, es también, explica Palacios, una muestra de cómo en México se reacciona ante la adversidad y con lo que se tenga a la mano.

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“Ahí es donde se detona la verdadera naturaleza del mexicano. Lo vemos en los sismos, sale una solidaridad, una bondad y una generosidad simplemente impresionantes”.

Para Silverio Palacios es más que importante que en una sociedad como la nuestra las propuestas artísticas estén vivas, que sean variadas, pues estas representan una especie de refrigerio para el alma.

“Lo vimos en la pandemia. El arte se encarga del estado de salud del espíritu social. Si hay violencia en este país, el arte o los artistas no estamos haciendo nuestro trabajo. Si hay delincuencia en nuestro país, los artistas no estamos haciendo lo suficiente para generar mejores condiciones de convivencia social”, afirma.

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Por ello también considera siempre necesario que exista un cine que no solo se limite a exaltar las divisiones entre lo comercial y lo artístico, que hayan propuestas arriesgadas.

“Se está haciendo patente la necesidad de un cine de utilidad social. Que rompa las barreras de lo comercial, de lo artístico, del cine de autor, del cine de género, de comedia, de terror. Necesitamos hacer de la historia de México nuestra película propia y no que nos la vengan a contar”.

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