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Mejor “sensei”, como le dicen de broma sus colegas, que “maestro”.
Con seis décadas de carrera, Juan Ferrara dice sentirse simplemente uno más de la compañía teatral de la que es parte, más allá de que sea el actor que encabeza el elenco.
“Ese es uno de los primeros síntomas de la edad, cuando alguien te dice ‘maestro’ ya valió madres porque hay mucha gente que lo dice por los años que tienes y no por la trayectoria, por eso nunca me lo digan”, advierte con humor Ferrara.
En una obra como la que protagoniza, "No te vayas sin decir adiós", dice el hijo de Ofelia Guilmáin, todos son importantes.
“Siempre he sido entre humilde y modesto, porque con cualquiera de nosotros que falle aquí (en el escenario) se viene abajo todo, como castillo de naipes, por eso no puedo decir que todo está sostenido por mí”, de ahí que pidiera a todos sus compañeros estar presentes en la entrevista.
“Si yo digo mucho de mí hay un dicho que dice: ‘alabanza en boca propia es vituperio’”.
Andrea Torre, José Manuel Lechuga, Natalia Madera, Oscar Medellín y Renata Chacón participan con Ferrara en la puesta en escena que se presenta en el Foro Chapultepec y que marca su despedida de los escenarios teatrales.
Natalia Madera se dice afortunada de compartir escenario con el protagonista de telenovelas cómo "Valeria y Maximiliano", "El hogar que yo robé" y "Viviana".

“Es una trayectoria que admiramos todos, hemos aprendido muchísimo de él, lo amamos, lo admiramos y es un gran compañero, es generoso, lindo, amoroso, nos enseña, es muy disciplinado, pero también echa mucho relajo”, expresa la actriz.
Para José Manuel Lechuga ha sido una bonita casualidad coincidir otra vez con Juan Ferrara, porque en 2019 interpretaron a padre e hijo en la telenovela "Cita a ciegas", y ahora, en esta puesta, son suegro y yerno, es decir, siguen siendo familia.
“Primeros actores como Juan, con su talento y trayectoria, generosidad, ya no quedan muchos”.
Ferrara escucha y pide parar tanto halago porque se reconoce como un hombre tímido y prefiere dejar que sus compañeros brillen.
“Eres un gran ejemplo y nos has enseñado mucho, además eres una gran escuela”, añade Medellín.
“Quiero devolverles las flores a todos mis compañeros”, interviene Juan Ferrara, “porque se ha formado una gran compañía… No es que sean improvisados, por eso las funciones han sido una belleza”, señala.
Una familia como todas
No te vayas sin decir adiós muestra cómo una reunión familiar, comienza con risas y termina en insultos, reproches y con la revelación de un secreto que cambiará la vida de todos, pero aún así es una historia esperanzadora; por eso Juan Ferrara la eligió, junto a Jorge Ortiz de Pinedo, su productor, para que fuera su acto final en teatro.

“La obra es muy real y a la gente le gusta tanto porque se identifica, además han pasado por las mismas emociones que experimentamos en escena”, dice Andrea Torre.
“En el teatro hay la comedia, la pieza o la tragedia; esta obra inicia como comedia, porque las cosas que se ven en escena nunca le va a pasar a la gente, por eso se ríen mucho, de repente entra a pieza, que es cuando el público se identifica con lo que está ocurriendo; el autor (su sobrino Oscar Ortiz de Pinedo) con toda la intención del mundo le hace ver a la gente lo qué es una familia”, señala Ferrara.
El actor decidió que con esta obra terminaría su carrera teatral, más no la actoral; pero la temporada se ha extendido como señal de no dejarlo ir.
“La obra es buena, está bien actuada y dirigida (por Enrique Singer), la gente la entiende porque va con la época, eso le ha dado el éxito, pero es labor de todos”, insiste Ferrara.

En una época en que el teatro funciona con temporadas cortas, que una obra esté por cumplir dos años en cartelera es una bendición, según Natalia Madera, Ferrara atribuye el éxito a Jorge Ortiz de Pinedo.
“Es una leyenda en este país, fuimos cuñados durante mucho tiempo, el que habla de la obra e invita a la gente es él, el que da entrevistas es él, yo no he dicho ni una palabra, él hizo toda la producción y formó el reparto, yo solo me dejé llevar.
“Hay un filósofo que se llama Louis Lavelle y tiene un libro que se titula La presencia total, y ahí aparece una frase que dice ‘la alegría es lo que caracteriza a la perfección del acto’, entonces cuando termina una función siempre tengo una gran alegría”.
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