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La noticia de la muerte de Javier Solís a sus 34 años, fue tan impactante para los mexicanos como la del fallecimiento de Pedro Infante nueve años antes, cuando apenas tenía 39; Solís estaba recuperándose de una cirugía en el hospital cuando perdió la vida por un infarto; aunque en cine ya había muerto trágicamente joven, y también de un infarto dos años antes.
En la película de 1964, “Campeón del barrio”, el actor protagoniza a Javier Salinas, quien está enamorado de Sonia, encarnada por la cantante de tropical y boleros Sonia López, el filme, dirigido por Rafael Baledón fue todo un éxito en taquilla y para el cantante, quien moriría dos años después inesperadamente en la Ciudad de México.
Oficialmente, Javier Solís falleció el 19 de abril de 1966 por una infección en los canales biliares y un infarto al corazón, aunque la versión de que la culpa la tuvo su imprudencia de beber un vaso con agua, cuando lo tenía prohibido, es para muchos la causa real del deceso de uno de los artistas más talentosos y queridos en México.

Antes de llegar al estrellato, Solís se desarrolló en varios oficios, fue panadero, mecánico, carpintero y hasta carnicero; era amante de los deportes, y desde muy pequeño, en su ratos libres le dedicó tiempo al futbol, al beisbol y al box, disciplina que llevó con éxito al cine desatando pasión entre los fans que asistieron para verlo pelear y también cantar.
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Javier Solís y Sonia López, un amor frustrado por la muerte
En EL UNIVERSAL apareció una foto de Javier Solís besando a una de las cantantes más populares de entonces, Sonia López, apodada “La Chamaca de Oro” quien fue el gran amor de Solís en la película “Campeón del barrio”.
La historia muestra a un Javier con carencias económicas pero noble de carácter con una voz privilegiada; de ser el chofer de Arturo, encarnado por Joaquín Cordero, descubre que tiene talento para el box cuando en su afán de defender a su novia Sonia termina muy golpeado.
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Cuando comienza a destacar en el ring gracias en gran parte a las enseñanzas de “Don Fer”, protagonizado por Fernando Soler, se abren las puertas al éxito, aunque también enfrenta tentaciones, conflictos amorosos y decisiones que ponen a prueba sus valores.
Entre peleas y canciones, la historia retrata la lucha por salir adelante sin perder la esencia ni el arraigo al barrio. Mientras Solís triunfa en el cuadrilátero, Sonia lo hace con la cantada.
La invitación para que el público asistiera a ver la película a los cines era contundente: ¡Iba a haber boda entre Javier Solís y Sonia López!
“Amores tenidos muy en secreto culminan hoy. Se casa Sonia López y Javier Solís. Dos auténticos ídolos de la canción unen sus vidas para siempre. Es un hecho que hay que festejar”, se leía en una de las páginas de este diario.

El estreno se llevó a cabo en el Cine Orfeón, ubicado en la calle de Luis Moya 40, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, fue uno de los recintos cinematográficos más emblemáticos y grandiosos de la capital durante la Época de Oro con capacidad de 4 mil 628 espectadores distribuidos en tres niveles: planta baja, luneta y gayola.
Para quienes fueran a ver la película habría un regalo muy especial, discos gratis tanto de Javier Solís como de Sonia López para aquellas personas que tuvieran la suerte de que su boleto terminara en doble cero.
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“Vaya a verla y lleve a sus niños y recuerde que habrá regalos de discos de Sonia López y Javier Solís a todos los boletos de entrada terminados en 00”.
Dentro de la dramática historia, en la que aparecen escenas filmadas en la Arena México, se escuchan las canciones, “El ladrón”, “Enemigos”, “Laberinto”, “El nido”, “Entrega total”, “Cada quien su vida”, “La corriente” y “Callejón”, en voz de Sonia López y Javier Solís.
En el promocional se miraba a un golpeado Javier Solís que portaba guantes de box.
"La vida de los ídolos de ayer de hoy y de siempre con el drama de un deporte brutal", se leía; la frase "La risa y el alma del pueblo vibran en cada puñetazo", completaba el cartel en blanco y negro.

Javier y Sonia ya habían hecho la promesa de casarse una vez que él ganara su última pelea para convertirse en campeón del mundo, y ella se despidiera de su carrera como cantante en un centro nocturno donde se presentaba.
Sin embargo el destino los sorprendió, y aunque Javier sí se convirtió en campeón del mundo, la golpiza que recibió fue tan brutal, que no pudo casarse.
En febrero de 1965 se anunció el debut de Javier Solís en el Teatro Blanquita, en esa noche le tocó coincidir con Irma Serrano, “La Tigresa” y con Tongolele, una talentosa para el baile y la sensualidad.
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En noviembre de ese mismo año, Javier encabezaba la lista de la venta de disco con su canción “Sombras”, su popularidad estaba por las nubes, pero cinco meses después, la vida terminó para Javier Solís, no así su legado, ese sigue vivo en cada canción y en cada película.
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