Por Luis Eduardo Meurinne M.

Hace cuarenta años los que asistimos a la inauguración de México 1986 tuvimos duda si el mundial había sido efectivamente inaugurado. La “rechifla” al entonces presidente De la Madrid fue ensordecedora. Después de una pésima gestión en el manejo del sismo de 1985 y una crisis financiera desbordada, los miles de mexicanos dejaron sentir su malestar.

A menos de un mes de la inauguración del mundial, la Presidenta Sheinbaum decide no arriesgarse a la prueba del estadio.

A pesar de su nivel de popularidad, el Estadio Banorte no es un ambiente controlado por la cuarta transformación. Es una lástima ya que pocas oportunidades existen de tal magnitud para que nuestra primera mujer Presidenta se presente ante el mundo. La Presidenta prefiere no ponerse a prueba ante un público crítico y opositor.

Los problemas de inseguridad, violencia, economía, corrupción, el deficiente sistema de salud, de educación, desaparecidos, entre otros, evidencian que el país se descompone cada día.

Algunos temas son heredados, pero en particular, el sentimiento de inseguridad marca un indiscutible primer lugar para el rechazo de la Mandataria. El tema ha rebasado lo imaginable. Después de políticas de abrazos no balazos, el resultado solo fueron alianzas y compadrazgos de grupos políticos con el crimen organizado.

A pesar del eficiente Secretario de Seguridad Federal, la violencia en el país cobra cada día una gran factura a la joven presidencia de la Presidenta. Si bien advertimos cambios, todavía falta mucho.

Cómo ayudaría a la Mandataria y a nuestro país, la detención de funcionarios y políticos relacionados con el crimen organizado, como lo hizo el expresidente Salinas de Gortari con la detención del líder petrolero la Quina.

Para el primer trimestre de 2026, la percepción de inseguridad en México se sitúa en 61.5% según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI. Solo el sentimiento de inseguridad une a nuestro México pintado de rojo y dividido.

En segundo lugar, la situación económica y la falta de empleo se agrava cada día. Después de casi ocho años sin inversión, los números macroeconómicos que presenta el gobierno federal están en discordancia con la situación real de las familias.

Según la Estimación Oportuna también del INEGI, el PIB de México se contrajo 0.8% en términos reales durante el primer trimestre de 2026 respecto al trimestre anterior y la inflación anual se ubicó en 4.45%.

Los efectos de pésimas administraciones en PEMEX y CFE, así como los atroces dispendios y berrinches en obras faraónicas y programas sociales, fracturan cada día al gobierno federal.

La perversa reforma judicial y desaparición de los órganos autónomos no ayudan a la generación de inversión y empleo. El respeto al orden jurídico es un índice primario para las inversiones y el futuro se vislumbra incierto.

En tercer lugar, la percepción de corrupción del grupo político en el poder afecta la imagen de la Presidenta.

En este punto hay que ser claro, si bien no hay casos que apunten directamente, la Presidencia se desgasta con su diaria exposición en el ejercicio inútil y populista de las mañaneras. Qué necesidad hay de exhibirse cada mañana y responder por personas que ni siquiera están bajo su responsabilidad. Cuánto tiempo podrá defender lo indefendible.

El caso del Gobernador señalado de nexos con el narcotráfico es una bomba que estallará independientemente del camino que se tome. La Mandataria no debe pedir lo que no quiere recibir. Las pruebas vienen en camino.

Las mañaneras deben cancelarse. El desgaste es brutal y ya es hora de tomar decisiones reales anticorrupción.

Existen más razones para perder esta oportunidad, pero rumbos favorables en seguridad, en mejora económica de las familias y de verdadera lucha anticorrupción, ayudaría a la aprobación de la prueba del estadio.

Luis Eduardo Meurinne M. es licenciado en Derecho, consultor, consejero y comisario de subsidiarias y grupos transnacionales

lemeurinnem@gmail.com

Agrega a EL UNIVERSAL como fuente preferida en Google

Comentarios