rememora que, a sus 15 años, se dedicó a la , aunque las encomiendas que tenía que realizar no le eran del todo gratas, ya que le tocaba recaudar los pellejos de las carnes que descuatizaban, para alimentar al .

En entrevista con Matilde Obregón, el actor recordó que antes de tener su primera oportunidad en la actuación, se dedicó a distintos oficios, el primero de ellos, fue como barrendero en una terminal de camiones de Guadalajara, en donde vivió su infancia y adolesencia, junto a su hermano Alfonso, su padre, Alfonso Jímenez "el Kilómetro", la esposa de su progenitor, Francis Lozano, y los siete hijos que tuvo con su papá.

"Entramos de barrenderos mi hermano y yo; mi mamá (Gloria Alicia Inclán), con su hermana, eran cuatas y cantaban, Elena y Lily y, la tía Elena tuvo un novio que cantaba tangos y trabaja en una línea de camiones "Indianilla Sanatorio" y, como no teníamos trabajo, mi mamá nos metió".

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Ahí, rememora el actor de cine de ficheras, que cnoció lo que era el albur pues, con sólo 15 años, desconocía el doble sentido que pueden tener muchas palabras.

"Teníamos 15 años, entramos de barrenderos, llegan camiones y camiones y tienes que barrerlos para que salgan limpios, tiene su chiste, luego fuimos tarjeteros, entra el camión, tú te subes caminando leve, agarras la tarjeta, la checas en un aparto, se la regresas al chofe y esa es la salida, les toman el tiempo a los choféres", detalló.

Luego de ese empleo, tanto Inclán, como su hermano Alfonso comenzaron a trabajar con su padre en la carnicería que su familia le puso, ya que, a pesar de que él era exitoso bailando tap en obras, carpas y en algunas películas, los Jímenez nunca estuvieron de acuerdo a que se dedicara al espectáculo.

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Fue así que, poco a poco, "el Kilométro" fue pagando la carnicería, la cual nombraron como "La higiénica" y, aunque el hermano mayor de Inclán, tenía una ocupación muy importante, por su habilidad para seccionar animales, él se limitaba a reunir los pellejos y limpiar el túetano.

"Creo que existe todavía en Guadalajara, en la calle de General Coronado y Guillermo Prieto, una esquina, la familia le puso la carnicería a mi papá que, al fue pagando pero, lógico, nos llevó a trabajar; mi hermano descuartizaba, era muy hábil desde niño, aprendió a bajar las piezas sin que te lleves la carne, era muy bueno, por eso, se hizoveterinario, muy bueno".

Entre risas recordó:

"Yo..., era el encargado y, no me da pena, de los pellejos para el gato, los teníamos que limpiar y, aparte, los tuétanos, a mí me tocaba, usaba una sierra que usan en el medio tronco que está en las carnicerías, agarras la pieza, marcas los tuétanos, salen como siete u ocho de cada pieza, era una chamba dura pero, estás chavo y hay que hacerla, mi papá, en eso era muy estricto".

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También recordó la vez que recibió un llamado de atención de su progenitor, precisamente, por su descuido en la higiene.

"Un día me dijo ´¿por qué no limpiaste allá arriba?´, le digo ´ah, pues se me pasó, pero...´, y decía ´¿cómo se llama la carnicería, niño?´, respondía yo ´La higiénica... le hubieras puesto La cochina", ahondó.

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melc

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