México en Río 2016, rotundo fracaso

Salvador García Soto

Van apenas 6 días de que empezaron los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y las esperanzas de que México gane alguna medalla en estas olimpiadas se vuelve cada vez más lejana. Uno a uno, los deportistas y disciplinas que representaban alguna posibilidad de triunfo para nuestro país han ido siendo eliminados, y la caída ayer de los dos principales clavadistas, Rommel Pacheco y Jahir Ocampo, junto con la eliminación de la selección de futbol, confirman lo que muchos especialistas ya vaticinan desde ahora, cuando faltan aún 10 días de competencias: que la participación de la delegación mexicana terminará en un rotundo fracaso para el deporte nacional.

Aunque dicen que la esperanza muere al último y por ahí podría colarse aún al pódium el boxeador Misael Rodríguez, que avanzó a cuartos de final sin pelear gracias al dopaje positivo de su rival irlandés, las opciones de que México logre marcar en el medallero olímpico se reducen cada vez más, al mismo tiempo que se incrementan las críticas y los cuestionamientos a las autoridades y federaciones deportivas que tendrán que rendir cuentas si se confirma el fracaso deportivo.

En el centro de la polémica se encuentra ya el director de la Comisión Nacional del Deporte (Conade) Alfredo Castillo, quien fiel a su estilo ha levantado polémica en Río con sus mensajes y quejas en redes sociales, en las que acusa a los jueces de calificar mal y con dolo a deportistas mexicanos. Ayer, luego de la eliminación de los clavadistas Pacheco y Ocampo, el representante gubernamental del deporte escribió en su cuenta de Twitter: “Las represalias por no regalar 15 millones de dólares ahí están”, dijo Castillo en alusión a la decisión que él tomó de cancelar el Mundial de Natación que se celebraría en México en 2017 y la imposición de una multa de la Federación Internacional de Natación por esa cancelación.

Pero sus críticas públicas a los jueces olímpicos no son el único motivo de críticas a Castillo, pues en dos diarios documentaron, con fotos y videos, que el funcionario público se paseaba por las sedes olímpicas, al asistir a las competencias de los deportistas nacionales, acompañado siempre de su novia, Jaqueline Tostado Madrid, con quien se le veía en todo momento efusivo y cariñoso. El hecho provocó cuestionamientos en redes sociales y medios preguntando si el funcionario iba en plan de trabajo a las Olimpiadas o en plan de luna de miel, además de preguntas sobre quién costeó el viaje de la novia del director de la Conade. En respuesta, Castillo dijo a los reporteros en Río: “Venimos como una pareja que viene a representar a México… el que yo venga con una persona no creo que les afecte”.

Pero más allá de las relaciones y acompañantes del director de Conade, lo que ya provocó llamados incluso del Congreso de la Unión es la ausencia de medallas y la eliminación de la mayoría de los competidores mexicanos en las primeras rondas. Los titulares de las Comisiones del Deporte ayer ya hablaban de llamar a comparecer a Alfredo Castillo, una vez que termine la justa olímpica, para que dé “una explicación puntual y detallada de los resultados que obtenga la delegación mexicana”. La exigencia de los legisladores se basa, según dijeron, en el presupuesto público que se destina al deporte y particularmente al apoyo de la delegación olímpica.

Detrás del muy posible fracaso de México en Río 2016 estarían primero las fallas estructurales que acusa el deporte nacional: corrupción tanto en federaciones deportivas privadas como en los organismos públicos encargados de promover el deporte, falta de apoyos y trabas burocráticas a los deportistas de alto rendimiento, además de la carencia histórica de un sistema público de promoción, detección y apoyo de talentos deportivos desde la niñez. Pero como una segunda causa que tendrá que explicar el gobierno federal, también está la polémica decisión de haber nombrado a un abogado con experiencia de policía y procurador de justicia como Alfredo Castillo al frente de la Conade.

La actuación de Castillo resultó polémica desde su llegada al cargo en abril de 2015 por su falta de experiencia en materia deportiva, pero esa polémica se confirmó y agravó cuando el funcionario comenzó a sostener un enfrentamiento con varias federaciones deportivas, a las que acusó de corrupción sin presentar pruebas, lo que derivó en un pleito público con el presidente del Comité Olímpico Mexicano, Carlos Padilla, y con autoridades del Comité Olímpico Internacional, que incluso llegaron a amenazar con no permitir la participación de nuestro país en las actuales olimpiadas.

¿Quién va a responder por el fracaso que ya se ve venir, de manera inevitable, para el deporte mexicano en Río 2016?

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